III| BYRON BAY

1043 Palabras
—¿Iras a la boda? —Casi frena de golpe, pero logro contenerse. —Sera peor no ir—Explicó—Asistiré y cerrare de una vez por todas este capítulo. Fueron seis años Alaska, hay que dar vuelta a la página y enfocarse. Supongo que tienes una historia parecida a la mía en varios aspectos, la cita temporal, no está incluida en interés amorosos si no mas bien en situaciones personales o sociales. Alaska le regalo una sonrisa torcida, era inteligente así que le narro con lujo de detalle lo que iban a hacer estos meses, primero con sus padres y después con sus amigos en Summer´s Day. El americano pareció comprenderlo y no puedo evitar la gran similitud entre los acontecimientos, aunque no suyo dada la cantidad de tiempo de relación se interpretara como lo más duro de afrontar en sus dedicadas situaciones. —Mi madre te hará preguntas, debemos inventar una coartada, debemos tomar la cena con ellos hoy en cuanto lleguemos—Reece asintió, iría a cenar con ella y después iría a su hotel y a por un auto, se acostumbraría a las calles después—Si te sientes incomodo solo debes decírmelo, te hare escapar de allí. —¿Crees que le guste a tu madre? —Preguntó haciendo que ella frunciera el ceño, a su madre le gustaba todo el mundo sin excepciones así que sería sencillo. Además, Reece era mucho mas de lo que había pedido en un yerno. Se sentiría complacida y su hija solo podría lamentar quitarle esa satisfacción en poco tiempo. —A mis padres les gusta todo el mundo. —Bien ahora estoy más tranquilo—Bromeó pues el siempre estaba tranquilo. El camino a Byron seria largo, demasiado largo, pero cuando llevaban mas de cuatro horas, Reece decidió tomar el volante y ayudar a una ya cansada a Alaska, la chica mientras tanto de vez en cuando le hacía conversación mientras secretamente analizaba su modo peculiar y elegante de manejar. ¿Acaso ese hombre no tenia errores? Reece había quitado su saco y se había arremangado la camisa blanca de lino dejando ver un costoso reloj, cuando le presto más atención observo la palabra Rolex resaltar por el sol y al darse cuenta de ese detalle se cuestiono sobre cuanto ganaba, en la conversación había comentado que ya no era copiloto, era piloto y además de Emirates. —¿Es divertido dar finalización al sufrimiento amoroso? Eres como una heroína para hombres y mujeres infelices y mediador entre el enemigo—Ella negó con la cabeza mientras reía ante la comparación, era avasallante, pero a la vez la había dotado de una vista diferente sobre el amor y el romance, no era eterno como la gente solía narrar en novelas. —Hay ciertas cosas del amor que lo hace monótono, sonara terrible, pero creo que después de convivir tanto el ser humano pierde la diferencia entre el amor y costumbre—Opinó el hombre haciendo que ella le diera la razón, usualmente todo sin compromiso era igual que fácil que estar con alguien a quien se estaba acostumbrado, estas percepciones nublaban el pensamiento de muchas personas y les impedían diferenciar. Siete horas y media mas tarde entre conversaciones el BMW entro a la carretera principal de Byron Bay, las playas ocuparon su campo de visión, era hermoso, exactamente igual a como Alaska lo recordaba, con ese bello color naranja que tomaba cuando el sol se ocultaba en el horizonte y además la claridad de agua que era intensa, Byron no había cambiado, seguía siendo su hogar. —Es demasiado hermoso ¿No lo crees? —Preguntó ella sintiéndose complacida por mostrar esa parte de su hogar, había tenido una niñez linda en ese lugar, era perfecto para sus ojos y ahora se daba cuenta de lo mucho que lo había extrañado.  Reece le dio la razón de inmediato, había estado en muchas zonas, pero sin duda ninguna tan hogareña y a la vez natural como la que acaparaba su vista. Ella comenzó a darle instrucciones y cuando pudo por fin señalar la casa de sus padres observo a su madre en la entrada, no le había llamado así que posiblemente estuviera preocupada pero cuando Amanda Simmons miro el auto ingresar a la entrada de su linda y hogareña casa sintió que un peso se le quitaba de encima. Alaska fue la primera en bajar el auto, había hablado lo suficiente con Reece como para sentirse cómoda sobre que no los descubrirían a la primera, su madre la abrazo con fuerza mirándola detenidamente, su Lask había cambiado mucho en estos años, parecía mas linda que en Skype y también mas firme que antes, su hija parecía llevar un estricto régimen alimenticio y además iba a gimnasio era por eso que ese lindo vestido le sentaba de maravilla, siempre había sido hermosa así que evito resaltar o decir algo que la hicieran sentir incomoda. —Mi querida Lask, después de tantos años has vuelto casa—Su padre apareció por la puerta para alejarla de su madre y darle la bienvenida, sus ojos brillaron con emoción, su niña estaba de vuelta y mas saludable que nunca, con eso le bastaba. En cuanto ambos padres levantaron la mirada observaron al hombre que bajaba del auto, rápidamente fue Alaska quien los presento cuando Reece estuvo a su lado. —Mama, papá, el es Reece Hughes—Su padre lo analizo detenidamente y su madre fue la primera en sonreír y en darle un abrazo de bienvenida, así era Amanda, le agradaba todo el mundo. —Mira eso, pero que lindo rostro tienes. Creo que me darán nietos muy lindos ¿No lo crees Rick? —Alaska apretó los labios apenada pero el castaño sonrió alagado con las palabras de la mujer que parecía ser extremadamente amigable, su padre se encamino hacia él. —¿Has tomado una caña de pescar alguna vez muchacho? —Amanda ahogo una sonrisa, Reece asintió, a pesar de tener mas de treinta no había hombre en su sano juicio que no se sintiera amedrentado por el padre de su novia, era una novia falsa pero este hombre sin duda era su padre real. —Si señor.
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