Mi madre me toma del brazo y me lleva a la sala para estar alejados de Sam. —¿Cómo se ocurre hablarle así? —me reclama enojada. —Solo no quiero mal entendidos —respondo con firmeza. Ella se calla y me examina, para luego soltar en un suspiro. —Está bien. Sé que cuesta entender, pero se supone que respeta mis decisiones, ¿no? Veo a Sam y aunque al verla me hace sonreír, me mantendré distante. —¡Sam, ve a cambiarte! Nos vamos a la playa ya —dije seco y ella asiente. Estoy amargado, me parece que necesito que sus labios me mojen y calmen mi humor… no, joder. ¿Acaso debí tratarla mal para que nadie piense que me encanta? No me gusta tratarla mal, ella mi todo, si se enoja, no tendré sexo. Voy a la habitación y cierro la puerta, me quita la ropa y me tapo mi p**o con una alm

