Ángela esperaba impaciente y bastante mojada, la había cortado en medio de su jugada, volvió a colocar el vestido a lo largo de sus piernas. ¿Lo habría hecho aposta?, antes de poder formular las teorías Alejandro volvió, lo miró interrogativa, pero él no dijo nada, corrió la cortina de entrada y la que daba a la playa, cerrando la estancia. —¿Qué estás haciendo?—le preguntó confusa. No esperaba llegar tan lejos, pensó ella. Alejandro se sentó de nuevo a su lado, seguía sin responder, lo miró sin entender su silencio, la besó callando las preguntas y volvió a levantarle la falda hasta los muslos. —Me encantan estas vistas.— dijo mirando sus piernas y la apertura de la falda, se incorporó, cogió una cuchara del sorbete de limón, bajó el vestido junto con el sujetador, destapando los pech

