CAPÍTULO 5 Heimdall BJARNI TRANSCURRIÓ ese mes entre grandes dificultades. El alimento escaseaba lo mismo que el combustible para mantener el fuego en el hogar. Había estado dos días soportando el frío en la choza hasta que pudo encender fuego por fricción y desde entonces cuidaba de conservarlo prendido. En una de sus excursiones en busca de alimentos había sido perseguido por un oso que tenía el mismo propósito. Finalmente había logrado hacer que la bestia perdiera su rastro y regresó exhausto a la cabaña. Un día de bajante caminó a la playa y vio en medio de las brumas marina lo que al principio le parecieron restos de un naufragio pero al acercarse reconoció como un hueso al que luego de inspeccionarlo identificó como un maxilar de ballena. La pieza medía varios pasos de largo y era

