El viaje de vuelta a casa transcurrió en silencio. Fue como si después de aquel encuentro, tras darle la advertencia a Jennifer sobre su complicidad, Lucas la dejara sufrir internamente. El hombre sacó un cigarro y comenzó a fumar en el interior de la lujosa camioneta. Era demasiado grande solo para dos personas. Estaba completamente forrada en piel y demás artículos caros. Se notaba que no tenía más de tres meses de uso. Ni Jennifer ni su padre ni ningún otro m*****o de su familia podría comprarse un vehículo así pronto… tal vez jamás. “Podríamos alimentar a cientos…” Murmuró la joven para sí misma. Luego, aún en contra de su voluntad, comenzó a toser. A Lucas pareció divertirle aquello, pues, tras soltar una risa suave, bajó los vidrios traseros dejando que el humo se drenara. —Grac

