—¿McDonald’s? — me dedica una mirada hielo.
¿Hielo?
Si, su mirada es muy fría.
¡Ay, Dios mío!
—¿Qué, si eso es lo que me gusta? — ¿Qué quería? ¿Qué me quedara con hambre?
—¡Lea! Por lo menos pudiste ser un poco más educada, ¿No crees?
—No— digo con un tono de voz más despreocupado de lo normal.
—¿Por qué no?
—Porque no quiero ser su amiga.
—Él no quiere ser tu amigo, no me digas que no te has dado cuenta— ¿Y ahora por qué está molesta?
—Es mi profesor— pongo los ojos en blanco.
¿Cómo se le ocurre que mi profesor está interesado en mí? Además, él me odia.
¿Él te dijo eso?
No, pero es más que obvio, ¿No?
Sabemos bien lo qué pasa, no te hagas la tonta.
—¿Y?, él está interesado en ti— dice con un tono de voz que nunca había usado y el cual no soy capaz de describir porque lo reconozco.
—Él no me gusta— me cruzo de brazos.
—Es un hombre muy apuesto e interesante— no mames, si le gustó.
¡Diablos!, se me pegó ese bendito "No mames, wey" de la Rosa de Guadalupe.
¿Por qué te gusta ver esos casos de adolescentes que se drogan o casos de violaciones? Siempre andas viendo lo mismo.
Porque me gusta ver los milagros que la virgencita cumple, además, se me hace graciosa esa escena donde las víctimas perdonan y cierran los ojos mientras un abanico les hecha aire en la cara.
—Emm... ¿Sí?
—Te estaba diciendo que Estiben se ve que es un buen hombre— es perfecto para ti.
—Te gusta, ¿Verdad? — empiezo a subir mis esas en compás para molestarla.
—Es para ti.
—Yo no lo quiero, mejor quédate tú con él.
Emite una dulce carcajada que me parece contagiosa. —¡Ay, Lea!, tú y tus ocurrencias— ¿Debería hacer un canal de YouTube? Se podría llamar "Las ocurrencias de Lea", aunque hay muchos canales de YouTube que tienen ese nombre.
—Es la verdad o ¿Me vas a decir que no te gustó?
—Si, pero— la interrumpo.
—Pero nada, te voy a conseguir una cita con él.
—No, Lea.
—Sabes que cuando algo se me entra en la cabeza, no sale, ¿Verdad?
—Si... solo... no me dejes en vergüenza, por favor.
—¡Ay, claro que no!, solo le voy a decir que quieres una cita con él, y listo.
—¡¿Qué?! ¡No, no hagas eso!
—¡Ay, claro que no lo iba a hacer! — sí, si lo iba a hacer.
—No me digas.
—Si te digo.
—¡Ay! — suspira. —Lea, por favor, no hagas una estupidez— eso es imposible.
—Está bien— digo entre dientes.
—Gracias— me da un beso en el cachete. —Ya me tengo que ir a dormir, buenas noches.
—Buenas noches— sonrió mientras la veo irse por el pasillo y entrar a su habitación.
Voy a la cocina y bebo un poco de agua antes de entrar a mi habitación y acostarme en mi cama.
¿Qué voy a hacer para conseguirle una cita con Estiben?
Mejor piensa que mañana tienes que ir a la empresa para decir que aceptas trabajar en la empresa.
Pero mañana es sábado, además, me da pereza levantarme temprano.
Te levantas temprano para ir a la universidad.
Si, pero mañana no tengo que ir a la universidad, mi horario es de lunes a viernes.
Bueno... yo no sé, allá tú si te quieres quedar sin el trabajo.
No, no, claro que no.
Pues duérmete para que te levantes temprano.
Si.
Haciéndole caso a mi conciencia, busco a Morfeo hasta debajo de las estrellas, na' mentira, me quedo acostada en mi cama y me pongo en la posición con la que siempre me quedo dormida, en cuatro, claro que sí.
¿Por qué esa posición siempre me hace quedarme dormida?
Apuesto que es dependiendo la situación, en otra situación no te quedarías dormida.
Fresca, atrevida, b***h.
Ya deja de pensar, recuerda que estás durmiendo.
Ah si, verdad, ja ja ja.
Veo a Guapodioso parado en la orilla de la playa, así que decido jugarle una broma.
Empiezo a correr mientras pongo una cara de miedo, cualquier persona que me viera, diría que acabo de ver a un fantasma.
El Guapodioso al verme, empieza a correr él también, y no paro de correr solo me quedo viendo como corre a mi lado y lo sexy que se ve.
Él toma la delantera, así que corro más rápido para alcanzarlo y me le subo arriba.
Sigue corriendo como loco y eso provoca que no pare de reír.
—¿De qué te ríes? — me pregunta enojado.
—¿Por qué corres?
—Estabas corriendo.
—¿Y?
Para de correr, me baja de su espalda y me mira a los ojos, wao, si que está enojado.
—¡Lea! Creí que había algo o alguien al que le temías, pensé que había ocurrido algo y empecé a correr al igual que tú.
Me río. —Nadie te mandó a correr, tú solito, lo hiciste— me le subo arriba y lo miro a los ojos, sin poder evitarlo sonrío.
Me le acerco un poco para besar esos labios carnosos.
—Lea.
—Shhh... solo... disfruta y cállate.
Lo ignoro, estoy a punto de besarlo y....
Siento un gran dolor mientras escucho un estruendoso ruido, abro los ojos, y veo el piso de mi habitación.
¡Ay no!
—Lea, tu alarma sonó hace veinte minutos, ¿No tienes que ir a asar tu repuesta sobre el trabajo en la empresa?
—Mmm... Guapodioso— veo esos hermosos ojos verdes, pero estos empiezan a transformarse en unos grandes ojos azules.2
—¿Qué? Soy Luz— ¿Qué mierda me pasa?
—Si... Luz...— me levanto y me vuelvo a acostar en mi cama.
Que rico, la cama está calentita.
—Estás retrasada— ¿Qué? ¿Ahora de qué mierda habla la loca esta?
—Mmm....
—Lea, se te hace tarde para aceptar el trabajo.
—¡¿Qué?!— me levanto rápidamente de mi cama y empiezo a vestirme, pero mientras me pongo los pantalones, me caigo.
¿Por qué siempre me tienen que pasar estas cosas a mí?.
Me levanto y sigo alistándome, voy al baño y me cepillo los dientes, me lavo la cara y salgo corriendo de la casa, y me subo en un taxi que veo frente a la casa.
Que suerte.
Ni siquiera me dio tiempo para despedirme de Luz.
Duerme menos.
¿Cómo, si estaba soñando con...?, ¡¿Qué?! ¿Por qué me soñé con Guapodioso?.
***
—Buenos días, señor.
—Buenos días, señorita, supongo que viene a decirme cuál es su repuesta sobre el trabajo.
—Si.
—Y bueno... dígame.
—Si.
—Dígame su repuesta, señorita, por favor.
—Si.
—Su repuesta— ¡Ay, ¿Este Guapodioso no entiende o qué?.4
—Le estoy diciendo que sí.
—Ah, discúlpeme— se ve hermoso sonrojado, al ver que lo estoy mirando, su mirada cambia a una fría y dejo de mirarlo a los ojos.4
Dios... por un momento creí que no era tan... tan... Guapodioso.
Escuchamos unos toques en la puerta. —¡Adelante! — dice el Guapodioso mientras me mira a los ojos, pero esta vez no desvió la mirada y veo como sonríe de lado.2
Se ve tan sexy... no, claro que no, él es... es... un Guapodioso común y corriente, ni sé por qué me soñé con él.2
—Buenos días— dice un moreno de ojos azules claros al entrar a la oficina.
Es tan sorpréndete, esos hombres morenos claros con ojos azules claros, se ven tan lindos.
Siento la mirada fría del Guapodioso, lo veo y si, efectivamente me está mirando con una mirada helada.2
—Buenos días, Henry— sale el chico, pero no aparta su mirada fría de mí. —Te presento a Lea o mejor llamada Lily— el chico me extiende su mano y yo le doy un apretón de manos mientras me pierdo en esos hermosos ojos azules. —Ella es tu compañera, ya sabes las reglas de la empresa.
—Si, señor— el chico aún me está agarrando la mano y yo no hago ningún esfuerzo para que me suelte, simplemente me quedo perdida en ese pozo de agua cristalinas, o así es como veo sus ojos.
—Señorita, no puede existir ninguna relación romántica o idilios entre los compañeros, se puede retirar, nos vemos el lunes— aquel chico me suelta la mano.
Meneo un poco la cabeza para volver en sí.
—Si, señor, que pasen buenos días— sonrío, miro la mirada helada del Guapodioso y luego miro aquel chico que hizo que le perdiera en sus hermosos ojos.
Okey... ¿Qué diablos fue eso?