—Dejo besos húmedos por todo su cuerpo, y después le quito su boxer, me siento un poco nerviosa e insegura, pero dejo todos esos sentimientos atrás, y le empiezo a hacer lo que veía que los niños hacían en el baño de la escuela. —¡Ay, Lea!— me encanta tanto hacerlo gemir. Empiezo a mover mis manos lentamente, mientras lo veo emitir sonidos raros, y poco a poco, empiezo a mover mi mano cada vez más rápido. No sé si lo que estoy a punto de hacer va a salir bien, pero me voy a arriesgar. Miro a Santiago a los ojos, y le dedico una mirada lujoriosa antes de bajar la cabeza, y pasar mi lengua por sus testículos. —¡Oh si, Lea!— muevo mis mano más rápido hasta que Santiago empieza a respirar de manera acelerada, y su m*****o empieza a contraerse, mientras expulsa un líquido blanco, y calient

