Respiro profundo y me armo de valor para abrir la puerta y entrar a mi casa. —Lea... ¿Qué te pasó? — me pregunta Luz preocupada. —Nada— digo tratando de no llorar. —Como que nada si mira cómo estás. —No me pasó nada, no te preocupes. —Claro que pasó algo, viniste muy pronto, se nota que estaba llorando, dime, ¿Alguien te hizo algo malo, Lea? —¡Ay, Luz! — rompo en llantos en sus brazos. —Ven, siéntate— Luz me lleva hacia el sofá de la sala para que nos sentemos a hablar. —¿Recuerdas que te conté lo que estaba pasando entre mi jefe y yo? —Si, yo estaba muy feliz porque te estabas abriendo nuevamente al amor. —Me hizo lo mismo que él, Luz— digo con lágrimas en los ojos. —¡No lo puedo creer!, es un bastardo— dice enojada. —Lo sé, fui muy ingenua, nunca conocí una persona tan estúpi

