—Si quieres compramos un vestido— me dice Luz. Los días han pasado y hoy es el día de la gala, pero no sé qué ponerme, tampoco es cierto mi si me fuese a esforzar vistiéndome bonita cuando en realidad ni siquiera quiero ir a esa gala. —No, no es necesario, además, sé que no puedo darme ese lujo, ni siquiera he cobrado mi primer sueldo— digo desanimada. —Sólo falta menos de una semana para que cobres tu primer sueldo, lo importante es que eres una buena profesional y ahora estás aprendiendo mucho más. —Si— sonrió, pero la felicidad no llega a mis ojos, simplemente una sonrisa vacía y sin sentimientos. —¿Te pasa algo, Lea? — Luz me pregunta preocupada. —No, nada, no me pasa nada— Santiago no ha parado de pedirme perdón y ahora estoy confundida. —¿Segura? — me pregunta Luz no muy conve

