Roberth entró por fin con un aire de grandeza y victorioso, ser coronado rey era una especie de triunfo, aunque, siempre se supo el heredero, su eterna competencia interna con su hermano menor, lo mantenía en constante ansiedad por ser el mejor en todo, por tener siempre los mejores privilegios, el mejor caballo, todo con tal de saberse superior a Eduard, durante años sufrió en silencio por enfrentar a las opiniones de los miembros de la corte, ellos preferían a su hermano, él tomaba las mejores decisiones, era el más fuerte, el más sociable, el que todos amaban y el saberse inferior le perturbaba hasta el punto de desear quitarle lo que más quisiera, y encontró en Marianne, una excelente venganza, cuando se enteró que Eduard estaba tan interesado en una jovencita de las afueras de la ciud

