- Alice- escuchaba lejos mi nombre una y otra vez. - Cariño por favor resiste- era la voz de Declan. No podía abrir los ojos pero sentía sus manos en mi vientre. Mi bebé. No quiero perder a mi bebé Dios mío. . . . . . . . . . . Poco a poco abrí los ojos, la luz de la lámpara me hacían daño. Cuando pude abrirlos por completo me di cuenta en donde estaba. Un hospital. Estaba sola en la habitación, lleve mis manos a mi vientre y este estaba cubierto por vendas. Lágrimas empezaron a salir de mis ojos. Solo espero que mi bebé esté bien. Me empecé a desesperar, quería saber que pasó con mi hijo, al tratar de moverme dolió mi vientre y me quede quieta. No quería empeorar la situación. - Alice - Declan entro a la habitación. - Que bueno que llegas. Dime, como está mi bebé?

