Narra Sibila.
Me encontraba sentada en uno de los sillones de la oficina, a mi lado estaba sentado un hombre de cabello rubio con unos impresionantes ojos verdes, mientras Azariel estaba en frente de nosotros y en medio el escritorio.
Observé como él tenía el ceño fruncido, estaba molestó, para ser precisos estaba molestó con su amigo, ya que esté había interrumpido en su despacho sin tocar y nos había encontrado besándonos.
Era evidente que Azariel no quería que eso pasará, yo en cambió me sentía avergonzada.
- ¡Que situación tan incómoda!- Exclamó riendo el rubio.
* Ni que lo digas* pensé.
- ¿A qué has venido? - Preguntó Azariel con fuerza.
- Necesitaba hablar contigo sobre el ataque de los exiliados del día de ayer- respondió relajado- Pero me sorprendí mucho cuando Charles me confesó que ya habías encontrado a tu enlazada y que solo los guardias de confianza lo sabían, excepto tú mejor amigo- dijo con indignación- Me siento ofendido.
Azariel gruñó, mostrándole sus colmillos, aún sus venas negras se marcaban en su cara ya que no ha regresado a su forma normal.
- Me importa muy poco si te sientes ofendido, es más podíamos hablar sobre el ataque otro día, estoy muy ocupado como para atenderte- contestó mientras me miraba, me sonroje cuando entendí.
- ¡Si que hay tensión entre ustedes!-Exclamo riendo mientras levantaba sus brazos- Pero debemos discutir sobre el prisionero que tienes, que casualmente se llama Wise y que se parece al hombre de la fotografía de tu misión- comentó para luego mirarme y sonreírme- Por cierto hermosa, me llamo Ronald.
- ¡ No le digas hermosa!- Gruñó Azariel enojado- Con respecto a lo demás, lo discutiremos luego.
Decidí que era hora de intervenir, no quería que discutieran por una tontería. Además podría averiguar sobre Wise y que es lo que tenía que ver con ellos.
- Me llamo Sibila y es un gusto conocerte Ronald- Me presenté con educación- Ahora me gustaría saber sobre mi amigo Wise y que es lo que tiene que ver con ustedes. Es por eso que vine a tu oficina Azariel- Aclaré, mirándolos a los dos.
- ¿Espera tú conoces a Wise?- preguntó Ronald con curiosidad.
- Así es, lo conozco desde pequeña, sus padres son amigos de los míos- contesté, él iba a volver a hablar cuando Azariel lo interrumpió.
- Sibila, hay algo que necesitamos discutir sobre ese sujeto- dijo Azariel con desagrado mientras lo veía sacar unos papeles de su escritorio- Está carpeta contiene información sobre él, veras Wise no es exactamente una persona común y corriente- Me entregó la carpeta, la agarre para proceder a revisarla.
Me dejó sorprendida la cantidad de información que había, de hecho sabía demasiado de Wise. Incluso sobre sus amistades, en las cuales aparecía mi hermano Brayton y mi nombre.
- ¿ En qué problemas se metió?- Pregunté angustiada.
- Verás, Wise es parte de un grupo que se hacen llamar Exiliados, los cuales han estado atacando constamentemente a los clanes de demonios- explicó Ronald.
- ¿Hay muchos más de ustedes?- Pregunté, suponía que Ronald también era uno.
- Así es, Sibila- respondió Azariel mirándome preocupado- Digamos que yo soy el líder de un clan de ellos y Ronald es mi mano derecha- Lo mire intrigada.
- Los exiliados, son un grupo de cazadores de lobos, demonios y vampiros. Solo atacan cuando alguno de esas especies cometen un delito contra los humanos- explicó Ronald.
- Ellos creen que asesinamos a los humanos- mencionó Azariel, levantándose de su asiento.
- ¿Y no hay manera para hacerles creer que no lo han hecho?- Pregunté preocupada- ¿Además que pasará con Wise?- me levanté de la silla, para mirarlos de frente.
Ronald hizo una mueca mientras Azariel se mantuvo serio.
- Debemos llevarlo ante el consejo, ellos decidirán su castigo por haber actuado en contra de los clanes de demonios, los cuales tienen una alianza con el propio líder del consejo- Contestó Ronald- Además es muy difícil hacerles creer a los exiliados sin tener pruebas de que nosotros no somos unos asesinos. Sin contar que nunca hemos tenido un pacto de paz con ellos, nos odian.
- Pero pueden intentarlo, no pueden llevarse a Wise, él no sabía sobre eso- pedí mirándolos- Azariel, por favor no se lo entregues.
- Él es culpable Sibila, no puedo desobedecer una regla. Podrían acusarnos de cómplices- Se cruzó de brazos para luego agarrar un vaso y una botella de licor rojo- Además, Ronald tiene razón nunca hemos mantenido una relación relativamente buena con los exiliados- lo observé tomar un trago de esa bebida mientras volvía a la normalidad.
Ya no tenía esas venas negras, ni sus ojos resplandecian de gris y sus colmillos también desaparecieron.
- ¿Entonces como hacían antes para convivir con ellos?- Pregunté cruzando los brazos mirándolo con mis cejas levantadas.
- No lo hacíamos, el consejo siempre trataba con ellos- Contestó con simpleza.
- ¿Qué es el consejo exactamente?- Pregunté irritada.
- Son los que se encargan de mantener a todos las especies en paz, se componen principalmente por cuatro personas, sin contar el líder por supuesto- respondió Ronald.
- No pueden tratar por lo menos de que no se lo lleven, es mi mejor amigo. Es muy importante para mí- Pedí nuevamente, esperando una respuesta positiva o algo parecido.
- Podríamos conseguir información a través de Wise, aún no lo hemos interrogado, y con ello entenderíamos mucho mejor los ataques del enemigo e incluso encontar una solución para evitar que el consejo se lo lleve- Propusó Ronald, lo mire agradecida.
- Es una buena idea Azariel- Apoyé emocionada.
Él suspiró dandose por vencido.
- Ronald necesito que salgas de mi oficina y traigas a Wise inmediatamente- Ordenó, el mencionado asintió, guiñándome un ojo para después salir de la oficina.
- Gracias Azariel- Agradecí sonriendo.
Él suspiró mirándome.
-Por tí, haría lo que sea- Admitió sentadose de nuevo en el sillón n***o- Pero hay una condición que debes respetar, si de verdad quieres que tú amigo se quede a salvó con nosotros- Colocó sus manos juntas en el escritorio.
-¿Cuál es?- Pregunté desconfiada, pero al mismo tiempo curiosa.
- No debes acercarte a él por ninguna circunstancia, nada de abrazos, ni besos en la mejilla y si es posible ninguna sonrisa- Demandó con seriedad.
- ¿Lo dices porque intentó que escapara con él?- Pregunté contrariada.
-Así es, se que creerás que exageró pero es mejor que sigas lo que pido porque de lo contrario mi parte demonio se descontrolara y podría matarlo- respondió mientras bebía licor- Mi especie es muy posesiva con sus enlazadas.
Asentí con mi cabeza, creyendo que dramatizaba pero era mejor no provocarlo, ya que aún no sabía mucho de él.
* No sabes mucho de él, pero lo besas como si fuera tu novio* Me acusó mi consciencia, la cual ignoré olímpicamente.
- Aceptó la condición- dije estirando mi mano, él me miró divertido mientras aceptaba el gesto.
- Supongo que cerramos el trato- Cuestionó divertido y en un rápido movimiento, que no ví venir, tomó mis brazos de tal manera que quede sentada en su regazo, exaltada lo miré parpadeando - Creó que me gusta estar contigo de esta manera- Admitió con una risa.
- ¡Estas loco, casi me matas de un susto!- Exclamé dándole un leve golpe a su hombro, él continúo riendose.
Azariel literalmente me había levantado de mi asiento pasando mi cuerpo por encima de su escritorio.
- Está bien, no lo volveré a hacer- Aseguró levantando sus brazos.
- Más te vale- lo mire entrecerrado mis ojos mientras lo apuntaba con mi dedo. Negó con su cabeza divertido, mientras tomaba un mechón de mi cabello, detallandolo con la mirada.
- ¿ Como es posible que me aceptes siendo un demonio?- Preguntó mirándome con una mueca.
Mire sus ojos apagados, era entendible que lo preguntará, después de todo soy humana.
- Bueno, debo admitir que todo esto aún sigue siendo nuevo para mí. Pero me gustaría saber más sobre tí-comenté mordiendo mi labio- Incluso si tiene que ver con tu demonio- Murmuré en voz baja.
- Lo sabrás, responderé todas tus dudas- Aseguró, tomando con sus manos mi cintura- Incluso te contaré sobre mi familia...
Le sonreí y el correspondió con otra sonrisa.
- Lo primero que debes saber es que mi familia es muy pequeña, solo somos mi hermano Íker, mi padre Ryan y yo, mi madre murió hace cuatro años en un enfrentamiento contra un demonio poderoso- Explicó, lo mire con empatía cuando me dijo lo de su madre.
Iba a seguir hablando pero lo interrumpí.
- ¿La extrañas?- Pregunté, él me miró con su ceja levantada- ¿A tú madre?
- Lo hacía- Suspiró inflando sus cachetes de una manera tierna- Pero ahora solo me conformo con los recuerdos felices que tengo de ella- Contestó sonriéndome con tristeza, por un momento no supe que decir, por lo que me acerqué tímidamente hasta poder besar sus labios, con la intención de hacerlo sentir mejor.
- Ahora me tienes a mí y te prometo que nunca te abandonaré-Confesé sintiéndo calor en mis mejillas- Completare cada vacío que hay en tí.
Él me miró profundamente.
- ¿Estás dispuesta a quererme aún cuando te aleje de tu familia?- Preguntó completamente sorprendido.
Por un momento había olvidado aquello, lo cual me hizo pensar por unos minutos.
¿Era capaz de perdonarlo? Y la respuesta era un rotundo sí. Pero con condiciones.
- Podría perdonarte- Aseguré, él me miró esperando a que continuará- Pero solo si me dejas volver con mi familia, los extraño Azariel y mucho- Admití con dolor, sentí mis ojos empañarse y mordí fuertemente mi labio inferior, tratando de evitar las lágrimas.
- No te voy a decir mentiras Sibila- dijo acariciando mis mejillas hasta llegar a mis párpados, cerré mis ojos dejando que él removiera las lágrimas rebeldes- Tu nunca volverás con tu familia, no puedo permitir que te vayas de mi lado.
Me separé inmediatamente de él.
- Estás siendo egoísta Azariel- dije molesta.
- Sibila, tu perteces a mi lado. Sabes los peligros que hay ahí afuera para tí, solo por ser mi enlazada- Se defendió.
- Sabes lo horrible que es para mí, que me niegues ver a mi familia- Contraataque.
Lo mire apretar su mandíbula, lo estaba haciendo enojar. Pero no me importaba, él estaba siendo injusto y esta vez no se saldrá con la suya.
- Te quedas callado, porque sabes que tengo razón- Lo señale con mi dedo mientras arrugaba mi nariz.
- Me quedó callado porque quiero Sibila y ten por seguro que no me haras cambiar de opinión- respondió con los ojos entrecerrados.
Observé como se acomodó en la silla para luego cruzarse de brazos con una mirada retadora. Sentí mi cuerpo arder de rabia, odiaba cuando las personas me retaban y odiaba aún más que fuera Azariel.
- ¡Ésto no es justo!- Exclamé frustrada.
Tenía ganas de llorar. Mis pobres padres deben estar tan preocupados y yo estoy aquí, sin poder aunque sea llamarlos. Se que Azariel me secuestro por ser su enlazada pero eso no le da el derecho a no dejarme verlos.
Me gusta Azariel, estoy dispuesta a perdonarlo pero no va a hacer conmigo lo que quiere, soy una persona y tengo mis derechos. Sé que está mal que me sienta tan atraída por él, pero eso tiene que ver con ser su compañera. No es algo que yo pueda evitar.
*Y no lo quiero evitar* pensé.
- Si no me dejas verlos, por lo menos déjame llamarlos- Suspiré pasándome una mano por los ojos, removiendo mis lágrimas- Deben estar muy preocupados por mí, creerán que me están haciendo daño Azariel o incluso pensaran que estoy muerta.
Lo mire con esperanza, podía ver en sus ojos la indecisión.
- Te prometo que si me dejas hablarles por celular, no volveré a nombrar el tema de mi familia- Aseguré mordiendome el labio.
- Te daré la posibilidad de tener una llamada, pero nada más Sibila- Advirtió, asentí con mi cabeza- Se que no entenderás muy bien por qué no te dejo salir, pero lo harás muy pronto- Aseguró mirándome con una pizca de culpabilidad en su rostro.
- Eso esperó- Susurré.
Escuché como la puerta era tocada, Azariel contestó con un "adelante", volteó inmediatamente mirando como por está entra Ronald y otras tres personas. Una de ellas, para mí alivio era Wise, los otros dos me parecieron conocidos, probablemente eran los mismos chicos que se encargaron de encarcelar a mi amigo, estos sujetaban sus brazos, pude detallar que sus manos estaban esposadas.
- Wise- lo nombré preocupada.
- Sibila- dijo sorprendido levantando su mirada del suelo.
En ese momento supe que sin duda el día de hoy sería muy largo.