Narra Sibila. Desperté de un largo sueño, sentí unos brazos cálidos rodearme, un aliento acariciar mi nuca y unas piernas enredadas con las mías, me acomodé de una manera en la que quedé de frente a Azariel, detallé su rostro y sus párpados cerrados con pestañas negras que combinaban muy bien con su tono claro de piel, era la primera vez que lo veía tan pacífico. Se veía lindo. La ventana de la habitación dejaba ver el comienzo de un nuevo amanecer lluvioso, debí haber dormido lo que quedaba del día de ayer, así que contando este día, ya es una semana desde que estoy con Azariel. Increíble como el poco tiempo que he pasado aquí, ha cambiado mi manera de pensar y ver el mundo. Definitivamente mi yo de antes se burlaría de las locuras a las que me a sometido Azariel y que gustosamente h

