Concluimos en que la salida seria a un bar, la jefa tiene toda la idea de irnos a reventar como si fuéramos adolescentes, el lugar que escogieron es uno súper exclusivo, nos despedimos. Al otro día al llegar a mi oficina, vuelvo a morir del susto Natalia, está ahí sentada en mi lugar con los pies arriba de mi escritorio, debería acostumbrarme a sus visitas fantasmales, no sé porque no puede esperar a que yo llegue, tocar y entonces si entrar. Miranda - ¿Y ahora porque estás ahí esperándome con cara de loca? – Le digo y le comento su cara, porque solo me ira fijamente con su entre ceja fruncida. Natalia - ¿Qué hacías con Carlos, la jefa y Armando? Los vi ayer y no podía creer. Miranda – Nada, no hacía nada, más que saludar – Que chismosa es. Natalia – No, a mí no me veras la cara,

