Una parte de mí se alegra del poder que empiezo a ejercer con la jefa, ya que no tardó mucho en llegar, pero no quiero convertirme tampoco en un canalla y solo utilizarla, es una buena mujer y pensándolo con más cabeza fría, tal vez sea lo que necesito, para por fin quitarme la maldición de Miranda, huir ya comprobé no fue la solución, pero tal vez estando cerca y ver el tipo de mujer que en realidad es, me ayude a dejar esta obsesión y abrirme a nuevas oportunidades. Sofía – Hola Armando, ¿Cómo estás? Armando – Hola Sofí, perdón ¿te puedo llamar así? Sofía – Claro, tu puedes llamarme como gustes – Dice coqueta y me guiña un ojo. Armando – Gracias, por la confianza y por venir, sé que lo adecuado es que yo vaya a verte, pero supe que andarías visitando sucursales. Sofía – Para mí

