¿Por qué? ¿por qué? ¡¿por que?! ¿Por qué entre tantos que estaban en las fuerzas Armadas... tenía que ser exactamente el coronel Kim quien descubriera su sexualidad de esa forma?. Una sexualidad mal vista que le podría traer problemas.
Siempre las malas cosas le pasaban a él, quizás cuando nació los doctores le echaron un paquete de sal en la cabeza para que toda su vida fuera una desgracia.
Se estaba preparando mentalmente para cuando este le diera la gana de decirle a las autoridades sobre su preferencia s****l y lo terminaran echando de las Fuerzas Armadas, y eso no era lo peor, aquí tenemos lo peor: Se supone que él debía alistarse en la Marina pero ¿que grato no? lo echarían antes de siquiera poder subir las escaleras del barco.
La vida lo odiaba . Todos conspiraban contra el.
Debía tener cuidado.
Miro su reloj y era la hora del entrenamiento así que se coloco mejor su gorra, suspiró cerrando sus ojitos tratando de dejar de pensar en el hecho de que lo echarían. Debía ser positivo hasta en los mas jodidos momentos.
(...)
--¿Y bien, quién fue el último?--...--El coronel seguía vestido de la misma forma; con su traje de las armadas, aún continuaba con sus gafas de sol puestas además de que ahora mantenía su reloj dorado que resplandecía cuando el sol lo apuntaba.—
Minying estaba tranquilo porque no llego de último, se sentía algo aliviado por el hecho de que su compañero Park Jisung ampoco llegó de último.
La prueba cada día era mas difícil. Mas alambres de púas, más pruebas de resistencia y las que Minying mas odiaba... Las de saltos. Parecía que cada día las alzaban más, por lo cual se le hacia muy, muy, pero muy difícil poder saltarlas sin embargo, su estatura le puede ayudar a poder escabullirse en otras trampas sin necesidad de lastimar su cuerpo o atraparse ya que se aprovechaba de su baja estatura y burlar a sus compañeros que eran mas altos que el poste de la esquina.
--Fui yo--...--Un chico de no mas de la edad de Minying se colocó al frente--...--Kim Erick--...--Todos lo miraron porque el se veía muy fuerte y las otras veces pasó las pruebas sin ninguna dificultad, pero ahora, su atraso fue tan grande que quedo en último lugar.--
--Es raro, suponiendo que te consideraba con buena condición física, uno de los mejores.--...--Pasó por su lado y acomodó mejor sus gafas--...--Pero ahora ya no te considero nada--...--Estampo su puño contra la mejilla de este. El soldado ni se movió solo ladeo su cara hacia la derecha por la fuerza del golpe.--
Todos miraban atónitos. Erick parecía de hierro, siquiera se había movido de su lugar y todos divisaban la sangre que escurría por la comisura de su labio boca. ¿Cómo alguien tan fuerte llega de último?.
Héctor sonríe lascivo y esta vez se ensañó mas con el soldado dándole una patada en su estómago y esta vez si logró tirarlo al suelo haciéndolo caer de espalda.
El coronel se nota complacido y no se ve con signos de compasión. Nadie podía llegar a mantenerse firme frente de él si lo quería... no lo permitiría.
Le jodia la idea de que pudieran creerse capaces de mirarle a los ojos, desobedecerle, disgustarle, mantenerse firmes frente a él simulando valentía mientras que en realidad, por dentro, se están cagando de miedo. Tan débiles. Mientras eso seguiría ocurriendo él no lo permitiría.
--No tolero a los débiles. Vienen aquí para ser fuertes, no para aparentar que lo son.--...--Miró a Minying.--...--Este lugar no es para los débiles ¿me explico?.--...--Dejo de mirar al pelinegro volviendo su vista a Kim quien seguía encogido por el golpe en su estomago.--...--Sin agua ni comida hasta media noche--...--Lo levanto agarrándolo de su chaleco hasta dejarlo en el poste de castigos, sacó sus esposas para dejar la mano derecha de este sin escapatoria.—
--¡Tienen permiso para retirarse!--...--Todos adoptaron por mantenerse mas firmes.—
--¡Como usted ordene coronel!--...--De este modo todos dejaron sus puestos regresando a la base, ha excepción de uno que solo miraba con algo de pena a aquel chico recién golpeado y castigado.—
--No se lamente tanto, Lee hay mejores castigos para después.--...-Se colocó a su lado derecho mirando hacia el mar.--
Lee se giró para mirarle al rostro elevando un poco su cabeza.
--No me quedare mucho tiempo aquí, ¿no recuerda que me alistare en la marina?--...--Minying se le había olvidado el hecho de que este lo tenía acorralado con su secreto y así que dispuso a hablar fluidamente con el coronel.--
--Lo recuerdo perfectamente, ansió que ese día llegue rápido--...--Seguía con su vista clavada al mar.—
--Ansío lo mismo--...--El menor se disponía a irse pero...--
--Tu estadía aquí es justo el que necesito para hacer de tu vida miserable, así que no te preocupeSi por el tiempo, no hay apuro.—
Lee tragó duro mientras sigue su camino hasta la base.
Después del entrenamiento tan fuerte que tuvieron, se les otorgo el permiso a los soldados para que entraran a la base, se alistaran y almorzaran. Ya todos dentro fueron a ducharse en la ducha que todos debían compartir. Minying por otro lado, se escabulló de todos sus compañeros, con sus artículos de aseo personal.
Ya que todos tenían que compartir el mismo baño a el no le quedaba de otra que ir al pequeño baño que estaba en la parte trasera. Estaba haciendo eso desde que hace mas o menos un día y por suerte nadie lo ha visto.
Por la mala relación con los susodichos, él no se arriesgaba a compartir el mismo baño que ellos y pues, no le quedaba que buscar otro lugar lejos. Pero no es como si quisiera bañarse mientras una gran multitud de hombres le veían, todos tendrían que estar desnudos y esa idea no le gustaba para nada al pelinegro, menos que nada, no quería que sus acuerpados y musculosos compañeros miraran su cuerpo pequeño, débil y nada proporcionado. No quería que se burlaran de él.
No otra vez.
Cuando tuvo su uniforme limpio, sus artículos y se sintió lo suficientemente preparado procede a correr y llegar a adentrarse a el lugar. Al entrar, como este era pequeño dejo sus cosas afuera en el suelo porque si metía la ropa estas se mojarían. por suerte nadie le vio.
O eso creía el.
Kim Héctor tenía una sonrisa malvada posada en sus labios, también le miraba desde lejos entrar al baño del coronel (En este caso, su mismo baño) Sí, exacto, ese era el baño del Coronel Héctor ya que por ser un coronel él no debía compartir baño con los soldados.
Se acercó, chasqueando su lengua en negación.
--Mal, mal, mal... muy mal Lee--...--Se inclino un poco para coger las ropas de este en sus manos--...--No debiste entrar a mi baño.--
Sonrió y antes de que este abriera la puerta se alejo un poco. Minying la abrió solo un poco para agarrar el jabón y volver a cerrar la puerta.
Héctor se fue adentro con una enorme sonrisa de oreja a oreja, de repente se le ocurrió una brillante idea; Cuando llegó a su oficina lanzó la ropa de Lee en uno de los sillones y procedió a tirarse cómodamente en su silla de escritorio para poner en marcha el siguiente plan: Agarró el micrófono del parlante que se encontraba dentro de la base, lo encendió, dio tres toques con sus dedos para asegurarse de que se escuchara. Ya estando todo listo habló...
--Soldados, los quiero ahora en sus puestos, frente a la playa.—
De esa forma apagó el micrófono y miro a su computador las cámaras de todo el territorio de entrenamiento pero cambió solo a una cámara en especial, en este caso, era la que mostraba el pequeño baño (solo por fuera) expectante de cuando Lee saliera poder ver gustoso todo desde las cámaras.
Por otro lado...
Minying se sentía mas relajado después de la ducha que se dio, era tan delicioso estar limpio después del ejercicio tan cansado de la mañana. Cerro la llave, abrió la puerta solo un poco para poder agarrar la toalla y secarse pero no sintió nada mas que el suelo. Su corazón se aceleró.
No podía ser cierto, el miedo lo envolvió.
Abrió mas la puerta percatándose de que no estaba ni su toalla ni su ropa.
--¿Ahora que hago?.—
Héctor miraba con atención la cámara esperando que Lee saliera y poder disfrutar de todo el show donde él fue la mente maestra. Kim no podía verle hasta que no saliera por completo del baño.
Minying acababa de bañarse pero ahora sudaba frío. De verdad que la vida lo odia.
Pero debía salir y si su memoria no le fallaba ahora todos debían estar comiendo el almuerzo. Tomo aire en sus pulmones, se armo de valor, abrió la puerta y se echó hacia afuera en puntillas para no lastimarse sus pies con las piedras. Se dispuso a medio correr.
Cuando llegó a la parte delantera de la base paró en seco, quedó helado, Que lo jodan ¿¡Que carajos!?.
Sus mejillas se tiñeron de un color carmesí al ver como todos sus compañeros estaban formados en sus respectivos puestos. Todas las miradas de estos recayeron en él, haciéndolo desfallecer de vergüenza por el incómodo momento. Nunca nadie lo había visto desnudo y menos más de cien hombres. Se sentía intimidado, la verdad no le quedó de otra que cubrir su hombría con sus brazos y parte de abdomen, se colocó de lado encogiendo sus piernas para no hacerse notar mucho aunque era casi imposible.
Todos por alguna rara razón no podían quitarle la vista a Lee ¿y como no? pues, el chico que mas odiaban en toda la base tenía un cuerpo prácticamente igual al de una chica. Una sexy chica de cuerpo mas pronunciado.
De repente el momento se volvió algo turbio para todos y el calor llego justo a su hombría. Admiraban su pequeña cintura, su piel con gotas de agua al igual que su cabello a medio crecer permitiendo que varias hebras cayeran desparramadas en su frente, sus delgados brazos, su pequeño cuello, sus piernas, sus muslos bien formados, sus labios carnosos que temblaban por el frío, su expresión nerviosa, sus mejillas rojas y su trasero... Ese trasero bien llamativo y de un buen tamaño
Todos se imaginaron por un momento tocándolo, con la simple imagen viva en sus cabezas que los hizo fantasear.
El único ruido que se escuchó en ese intenso momento fueron las pisadas de Park abandonando su puesto. Se acercaba al pelinegro y este solo bajo su cabeza esperando alguna burla por parte del piel pálida. Cuando estuvo frente a el Minying se sentía pequeño a pesar de que él y el contrario compartían casi la misma estatura pero no podía dejar de sentirse intimidado por todos en ese lugar... se sentía pequeño hasta de una hormiga. Park por otro lado, saco su chaqueta (que le quedaba un poco grande) y se la coloco por la parte de la espalda para cubrirlo a lo que Minying le miró extrañado.
--No creas que me preocupo por ti o que me interesas, porque no es así, yo solo te estoy devolviendo el favor de aquella noche--...--Se fue de nuevo a su lugar sin expresión en el rostro.--
Minying debía salir de allí lo mas rápido posible, así que entró corriendo a la base después de el momento mas incómodo en toda su vida.
El plan de Héctor había fracasado. Todos sabían que Minying poseía una cara bonita, pero no imaginaron que esa cara bonita tuviera un precioso y escultural cuerpo justo bajo ese holgado uniforme de militar. Todos se sorprendieron.
Hasta el mismo Héctor quedó con la boca abierta, hasta creía no haber parpadeado mientras lo miraba y eso que solo era por el computador. No salía del shock.
Pero eso no estaba bien.
Él odiaba a Minying, no toleraba a los gays y le encantaban las chicas.
¡Pero Mierda!, Minying tenía un cuerpo delicado, de no ser por el m*****o entre sus piernas fácilmente le confundirían, más que todo por sus facciones suaves.
Algo andaba mal.