Cuando mi mundo se cae a pedazos, cuando no hay luz que irrumpa en la oscuridad, es entonces cuando te miro." - {Miley Cyrus♥When I look at you}
Debby
Mierda, mierda, mierda.
Esto definitivamente no estaba pasando ¿Qué hace Demian de todos modos en el baño de mujeres?
Cubro rápidamente mi desnudez y le digo: — ¿Qué haces aquí? Es el baño de mujeres.
—Respóndeme, ¿Quién te hizo eso? — Él dice en tono seco. Tanto que sentí un escalofrió correr por mi espina dorsal ante sus frías palabras.
—Me golpee con algo, eso es todo.
—No te creo— respondió casi al instante mientras se acercaba a mí. Como él era más alto que yo tuve que alzar la vista para mirarlo y me arrepentí casi de inmediato. Sus ojos verdes estaban oscurecidos. Llenos de rabia, y no hacia mi exactamente.
—Debby, ¿Quién mierda te lastimó? —exige mirándome fijo.
Estaba absolutamente jodida, encontrada, maldita, como quieras llamarlo. No tenía escapatoria aparte de mentir, y gracias a Dios, yo era la maestra de la mentira. Pero por alguna razón no podía mentirle a Demian, o tal vez no funcionaria. Esos ojos verdes desnudaban mi alma y eso me molestaba.
—Ya te lo dije— mire hacia el suelo —Me golpee con...un mueble porque...me caí de la cama y eso, deja de molestarme, no deberías estar aquí.
—Estaba preocupado— murmura. Alza su mano para acariciar mi cabello, pero la saco de sopetón.
—No tenías que hacerlo.
El silencio se hizo presente en el baño y nuestras respiraciones se hicieron más notorias. Demian me tomo del brazo al sentir un ruido. Alguien estaba entrando al baño. Nos metimos a un cubículo del baño y nos quedamos ambos en ese espacio pequeño.
—No vuelvas a entrar el baño de mujeres nunca más— lo regañe en voz baja.
—Ya te dije que estaba preocupado por ti. Tenías una cara de dolor y quise venir a verte— se excusa —Y te encuentro aquí desnudándote...y luego un enorme moretón en tu cuerpo ¿Cómo quieres que reaccione? — me regaña.
—Podrían haber sido dolores menstruales— dije
— ¿Dolores qué? — hizo una mueca de confusión. Ay.
—Nada. No lo entenderías— miro hacia otro lado. Los ruidos en el baño cesan y creo que se han ido.
—Hay que salir de aquí— cuando voy a abrir la puerta para salir, Demian toma mis hombros y me impacta contra el metal de la pared del baño. Se acerca hacia a mí, nuestros rostros a solo centímetros. Por primera vez en mi vida estoy nerviosa de tener a un hombre tan cerca de mí.
—Vas a decirme ahora quien te hizo eso y no me creeré ninguna puta excusa barata de la que digas— Demian me mira a los ojos, unos verdes exigentes. Tengo miedo, miedo de que si le digo la verdad todo empeore. De que le hagan daño más que nada.
Mi respiración es superficial y tengo ganas de llorar, pero no puedo, no ahora, no con él. Desvió mi mirada hacia la de sus labios, j***r. Son perfectos, son rosados carnosos y bien formados. Demian lo nota y también mira los míos, mientras relame los suyos. Ay, Demian, no hagas eso.
Ahora siento la necesidad de besarlo, y quiero realmente besarlo. Él se acerca lentamente hacia mí y cierro los ojos, mierda si quiero que me bese. ¿Sabes al mundo de mierda al que lo estás arrastrando?
Siento sus labios rozando los míos y su aliento caliente choca en mi rostro. No puedo con esto.
—C-Creo que deb-deberíamos salir de aquí. No es un buen lugar para discutir esto— tartamudeo nerviosa mientras abro mis ojos. Ni siquiera me había dado cuenta de que los había cerrado.
Demian lanza un suspiro frustrado y luego dice: —Bueno— se separa de mí y abre la puerta y recuerdo que aún no me he cerrado el uniforme de trabajo. Acomodo mi vestido y trato de subir el cierre, pero no puedo.
—Demian— lo llamo y él se voltea — ¿Puedes...ayudarme a subir el cierre del uniforme? —Pregunto. Él asiente y se acerca. Me doy la vuelta para que él pueda subir el cierre. Cierro los ojos y no sé por qué. Él toma el cierre de mi vestido con su mano derecha y con la izquierda acaricia mi espalda desnuda. Te estás aprovechado de esto, Saint.
—Demian...
—No hables— susurra.
—Aún estamos en el baño de mujeres, alguien puede entrar— le recuerdo.
Se acerca hasta mi oído, aun con su cálida mano en mi espalda — ¿Eso importa ahora? — susurra mientras desliza su mano hacia abajo. Jadeo. Definitivamente tiene que dejar de hacer eso. Su mano se desliza hacia la parte izquierda de mi cadera y hago una mueca de dolor, porque ahí está mi herida —No sé quién te hizo esto Debby...— susurra —Pero sea quien haya sido... voy a matarlo. Voy a hacerle sentir el mismo dolor que tú sientes ahora.
Proceso sus palabras. Él no podría estar haciendo esto por mí, no por una persona tan jodida como yo.
—Tal vez...me lo merecía— sollozo. No me di cuenta y una lágrima había caído por mi mejilla —Eso es tan patético. Me has visto llorar dos veces— digo frustrada.
—Odio verte llorar— él dice.
—Y yo odio que seas tú el que me vea hacerlo— admito. Su respiración de traslada hasta mi hombro y luego lo besa. Jadeo otra vez y el besa más abajo y luego lo hace en mi cuello.
—Nadie debería verte llorar. No deberías hacerlo. —acerca sus labios a mi oído y puedo sentir el cálido aire de su respiración humedecer mi cuello—Te juro que si no estuvieras herida te cogería aquí y ahora mismo— él osadamente dice y me rio.
—Hasta ahí llego el romanticismo. Ya súbeme el cierre— le digo y él lo hace inmediatamente —Saldré yo primero y tratare de distraer para que no te vean salir de aquí.
—Podríamos quedarnos aquí— me mira con una sonrisa.
Chasqueo la lengua y le digo: —Estabas tan preocupado por mí y ahora... ¿solo quieres follarme?
—Cambio de parecer muy rápido— dice riendo.
—Idiota.
—Estúpida.
—Imbécil.
—Perra rabiosa.
—Chico risueño.
—Estaba bromeando.
—Yo no.
Me volteo para salir mientras me amarro mi delantal de trabajo.
— ¿Dónde estabas? Hay mesas que atender— me dice Betty mientras salgo.
—Ya lo sé. No molestes— digo mientras agarro una libreta y un lápiz para seguir atendiendo.
—Sabes. Una chica me dijo que vio a un chico muy guapo entrar el baño de mujeres, yo también lo vi, y ese era el chico con el que viniste el otro día— ella dice con su chillona voz. Ruedo los ojos y la miro.
— ¿Y qué con eso?
—Que esto, es una cafetería, no un motel. Si quieren tener un momento privado, tú y tu novio podrían ir a otro lugar— mierda. Como la detesto.
—Él no es mi novio.
—Novio, amigo con derecho, pretendiente, amante, lo que sea— me mira sarcástica y molesta.
Suspiro. —Él no es n mi novio, ni mi amigo con derecho, ni pretendiente, ni mi amante, Betty.
— ¿Entonces qué es? — alza las cejas.
Me pongo a pensar en todo lo que hemos pasado en estos días, y lo pienso de pronto ¿Qué somos Demian y yo?
—No sé si...esto te sirva, pero...es todo lo que tengo y, lo siento.
—No era nada Debby, en serio, puedes quedártelo si quieres.
—Quiero más de ti. Quiero entrar en tu piel, y no de esa forma, o tal vez sí.
Reí.
— ¿Quién te hizo eso?
—Estaba preocupado.
—Te juro que si no estuvieras herida te cogería aquí y ahora mismo.
—Él es como...— empecé a decir —mi salvador, mi salvador pervertido— dije para mí misma. Betty me miro extrañada, pero yo solo reí.