CAPÍTULO DIECIOCHO Kyra estaba junto a la ventana de su habitación mirando el amanecer sobre el campo con un sentimiento de anticipación y temor. Había pasado una larga noche llena de pesadillas dando vueltas sobre su cama después de escuchar las palabras de su padre. Aún podía oír las palabras sonando en su cabeza: «¿Es que no tiene derecho a saber quién es?» Toda la noche había soñado con una mujer con el rostro oscurecido que llevaba un velo, una mujer que estaba segura de que era su madre. Había tratado de alcanzarla una y otra vez para acabar despertando cogiendo nada en la cama. Kyra ya no sabía lo que era real y lo que era un sueño, lo que era verdad y lo que era mentira. ¿Cuántos secretos le habían estado ocultando? ¿Qué era lo que no le podían decir? Kyra finalmente despertó

