CAPÍTULO DIECINUEVE Merk caminaba por el camino del bosque con las sombras alargándose mientras seguía el sendero del Bosque blanco, con los ladrones muertos ahora a un día de distancia de él. No había dejado de caminar desde entonces tratando de librar a su mente del incidente, de volver al lugar pacífico en el que una vez había estado. No era sencillo. Con sus piernas empezando a cansarse, Merk estaba más ansioso que nunca de encontrar la Torre de Ur, de dirigirse hacia su nueva vida como Observador, y examinó el horizonte tratando de poder ver algo a través de los árboles. Pero no había señal de esta. Este viaje empezaba a parecer más un peregrinaje, uno que nunca terminaría. La Torre de Ur estaba más alejada y más escondida de lo que se había imaginado. Encontrar a esos ladrones hab

