Noah El ruido llega antes que el pensamiento. No es una idea ni una emoción clara, es una vibración que atraviesa el cuerpo cuando salgo del túnel y piso el hielo. La camiseta pesa distinto hoy. No por el número ni por la letra en el pecho, sino por todo lo que volvió a acomodarse para que yo esté acá, de pie, respirando hondo, con el stick firme entre las manos. Edmonton Oilers. Mi nombre anunciado. Capitán. La ovación no es un estallido inmediato, es una ola que se arma y crece. Primero aplausos, después gritos, luego ese murmullo grave que solo existe en los estadios cuando la gente reconoce algo más que un jugador. Es la historia. Levanto la vista por reflejo. No busco cámaras, no busco al banco. Busco la tribuna. No sé si va a estar, no lo prometió, no lo insinuó, pero el impul

