Habia llegado aquel día, el más esperado para Melanei, Thomas y por supuesto Doña María quien casi no había podido dormir la noche anterior. Thomas y Melanei al fin caminarian juntos al altar. —¡Madre Levante! —Melanei caminaba de un lado al otro—. Se va hacer tarde. —¡Hija cálmate! —Doña María se levantó de la cama muy apurada—. Me estoy levantando. Thomas despertó con su hermano Andrés en el Ningth Club del pueblo una mujer se encontraba sobre el sin nada de ropa cuando escucho la voz de Andrés: —¡Hermanooo! Levante. —Andrés tocaba la puerta fuertemente—. ¡Hoy te vas a casar! Andrés se contrataba semi desnudo, solo con sus calzoncillos y con el resto de su ropa enrollada en su ante brazo, su piel desnuda dejaba ver rasguños y moretones por doquier. —¡Vamos niño quiero más de eso

