Susana dejo a su esposo con su hermana y se macho al despacho de Thomas Dushen, este le esperaba sentado encima de una esquina de su escritorio con un vaso de ron con hielo y una botella de Santa Teresa 1800, a solo pocos minutos para su boda Thomas quería saborear nuevamente la dulzura de los labios de Susana. Susana caminaba muy sensualmente hasta el despacho de los Dushen cual felina que persigue a su presa y está a punto de devorarle, llevaba un vestido rojo pegado al cuerpo este dejaba ver detalladamente cada parte de su delineada silueta, el sonido de sus tacones causaban un toqueteo en el piso que Dushen podía escuchar desde su despacho cada vez más cerca, un escalofrío, un deseo inexplicabe se apoderaba del cuerpo de Thomas quién miraba su reloj una y otra vez de pronto la puerta

