Luego de enterrar a Henry y a Esmeralda Andrés le dió las gracias al sacerdote por aquel gran favor. —Padre Alexis le agradezco mucho su ayuda. —Andrés estrechó su mano—. ¡Bendición! —¡Dios te bendiga! —Respondiendo al apretón de manos—. Puedes contar conmigo Andrés. Se marcharon de lugar, en direcciones opuestas, el sacerdote subió en su camioneta con sus dos colaboradores y Andrés tomó un taxi que le esperaba fuera del cementerio. Andrés ni sospechaba que el taxista era un insurgente infiltrado a las órdenes de Remegio, al ver que Andrés se acercaba al automóvil para abordarlo uso la radio. —¡Halcón 5! , ¡halcón 5! , Aquí el rayo. —¡Te copio Rayo! El hombre avisó a Remigio para reportar novedades. —¡Sin novedad halcón 5! , El niño se dirigió a su cuna. —¡Copiado Rayo! —¡Cambio

