En medio de su coqueteo, Eduardo le pidió a Luna que se vistiera porque él va a preparar una cena para celebrar su llegada a esa casa. Pero, ella le puso como pretexto que tiene mucho sueño y quiere dormir hasta el amanecer. Ella se fue a su habitación y se encerró allí, desde hace mucho que no llora, pero ahora la tristeza le ha vencido y se ha recostado en la cama abrazando la almohada para llorar sobre ella, se siente impotente y la peor madre del mundo por no contarle a sus hijos que a quien ellos de broma le llaman papá, es su verdadero padre. Ella está agradecida con Eduardo por no haberse negado a la idea de que ya es padre, desde que él se enteró más bien le reclamó por no haberle comentado sobre su embarazo, e incluso ahora hasta les ha regalado una casa para que puedan vivir c

