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1009 Palabras

Eduardo la quiso tocar, pero Luna se apartó de inmediato. Lo que había pasado aquella noche fue un error y estaba segura de que no se volvería a repetir. —Por favor, respeta mi trabajo en esta empresa y no mezcles una cosa con la otra. —No estoy a favor de eso, pero te diré que sí para que te sientas mejor y se te quite lo colorado de esas mejillas que tanto me encanta besar. —Eres un pervertido. Dime para que me has hablado ¿Acaso hay algún problema con la solicitud de demanda que estamos haciendo en contra de tu adversario? —No, tu trabajo va excelente. Por eso te informo que a las once de la mañana necesito que me acompañes a una reunión. —¿Fuera de la ciudad? ¡Ja, ni loca vuelvo a pasar una noche contigo! —Pero si yo no he dicho que vamos a volver a estar juntos, es aquí mismo a

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