Capítulo 17

1375 Palabras
El conocimiento es poder, pero es una carga también, entre páginas te puedes perder, entre infinitas palabras también. Si te abro mis puertas debes prometer, nunca llevarte lo que no debes poseer, para que así no vayas a desaparecer, por arrebatar lo que no se debe perder. Llegamos a la biblioteca como Bastian lo había deseado, y las puertas estaban completamente cerradas frente a nosotros. Aún así, Bastian no sé detuvo por ello y en su lugar se paró frente a las dos puertas por una largo momento, analizando su estructura y creando una estrategia. Entonces, con mayor decisión puso sus dos manos en cada una de las puertas, y presionó con fuerza para que se abrieran. No hizo ninguna expresión, pero sin embargo pude ver algunas venas sobresalir de sus brazos, podía ver que pesaban bastante, no se trataba de puertas dobles comunes, entonces las puertas empezaron a moverse y sentí alivio por el pobre chico. Me sorprendí al instante, porque las puertas eran demasiado altas, y lucían bastante pesadas como para moverlas de forma fácil. Definitivamente no era algo que un humano normal pudiera hacer con sus manos desnudas y sin la ayuda de nadie. De la impresión no pude decir nada sino solamente observar con atención lo que ocurría, sabía que no había forma de que pudiera ayudar y él tampoco permitiría que lo intentará. Así que di un vistazo detrás de nosotros por si había alguien o algo que viniera, no sería una buena señal de eso estaba segura. Sí alguien nos descubría aquí no sería porque fuera un visitante recurrente de la biblioteca, no a esa hora, ni en ese lugar, ya que era una biblioteca especial. Era un pequeño santuario secreto, escondido en la forma de una biblioteca, se usaba para quienes necesitaban escapar y esconderse por un tiempo, o eso era lo que entendía. Aunque me preocupaba que fuéramos encontrados, pude comprobar que los árboles nos habían escondido, era como si hubieran abierto el camino para que llegáramos hasta aquí, pero también lo habían cerrado para no tener visitas indeseadas. Entonces, entendí que el bosque poseía más vida de lo que aparentaba, tal vez por eso alguna vez leí que eran mágicos, incluso portales. ¿Quién osa a abrir mis puertas? Una voz extraña preguntó y me di cuenta que hablaba directo a nuestras mentes, Bastian se detuvo al instante, y se preparó para dar una respuesta. —Somos seres débiles que buscan refugio —dijo Bastian. ¿Débiles? Joven Sebastián, usted no es un ser débil, aunque la mujer que lo acompaña ciertamente se encuentra en un gran aprieto. ¿Es ella quién realmente necesita de mis servicios? No entendía a quién pertenecía la voz. Si es así, solamente ella podrá entrar, no puedo permitir que un alma vil ponga un pie dentro del santuario. —No, no entraré sin Bastian, él es mi protector —dije preocupada y asustada —, es todo lo que tengo. No debería preocuparse por un ser como Sebastián, no es su protector, bien podría ser su asesino. —Claro que no, no ha hecho más que protegerme, fue él quien me trajo hasta aquí —expliqué. No, fui yo quien le abrí mis puertas… He sido yo quién escuchó su súplica y decidió aparecer para ayudar. —Yo las he abierto —dijo Bastian un poco molesto. —Es cierto —estuve de acuerdo. Señorita... —Soy una bruja, y quieren sacrificarme para un estúpido ritual, pero Bastian fue a rescatarme. Entonces, dime... ¿Por qué debería dejarlo aquí completamente solo cuando hizo tanto por mi? Se supone que ayudas a los necesitados, si Bastian no entra, yo me quedaré aquí afuera con él y entonces seré atrapada y moriré. ¿Vas a dejar que muera así? La voz se quedó en silencio por tres largos minutos, hasta que finalmente las puertas se abrieron por completo. Deben prometer que no robaran o dañaran nada de lo que se encuentre aquí. La violencia o todo acto que incite tal cosa está prohibido, recuerde lo muy bien o serán lanzados fuera. —Lo recordaremos —dije por los dos y las puertas se abrieron por completo, como si así dejara claro que realmente nunca estuvieron completamente abiertas. Bastian no lucía muy contento por toda la conversación, pero no estaba muy interesado en discutir al respecto. Ambos entramos al mismo tiempo, no quería caer en una trampa y que si entraba primero le cerraran las puertas a él, no iba a confiar tan fácilmente en otros, no iba a dejar a Bastian solo. Volví a tomar su mano para sentirme segura, y noté que él se sorprendió por aquella acción de repente, como si apenas notara que era algo natural entre nosotros, y recordara que él ya lo había hecho antes. Entonces, se quedó mirando nuestras manos por un largo tiempo, mientras las puertas se cerraban solas detrás de nosotros, dejándonos en completa oscuridad. ¿Quién es? Son dos. Hombre y mujer. ¿Pareja? Ella es una bruja. Susurros nos rodearon de repente, era como si pequeñas criaturas revolotearan a nuestro alrededor, podía escuchar un pequeño zumbido, algo que se agitaba en el aire. Entonces, la luz regresó gradualmente y me fue posible ver a las hadas mirarnos, dejando una estela de polvo mágico sobre nosotros mientras agitaban sus alas. El lugar se hizo cada vez más grande, como si la luz se expandiera junto al espacio, y los estantes de madera aparecieron y entonces crecían en longitud y altura llenos de libros coloridos y de todos los tamaños por haber. El polvo cayó sobre el puente de mi nariz, y mis ojos se sintieron un poco irritados, luego estornudé con fuera y casi me caigo al suelo, si no fuera porque Bastian apretó su agarre. —¿Estás bien? —preguntó él. —Sí, es solo que… —, otro estornudo me interrumpió. —Ya es suficiente —le dijo él a las hadas un poco irritado. Las pequeñas se asustaron y se alejaron volando de nosotros, parecía que deseaba darles una lección, mi gato como siempre tan malhumorado. Quise reírme, pero no dejaba de estornudar una y otra vez, por lo que Bastian se acercó más a mí e intentó soplar fuera de mi rostro el polvo mágico, como también lo intentó con mi cabello. —Pero, miren qué encantador —dijo una mujer de estatura muy baja, que usaba un sombrero en forma de cono cuya punta llegaba muy alta, seguro que podía esconderse allí dentro sin problema. Ella nos miró con desagrado desde abajo, y comprendí que se trataba de la voz de la biblioteca —. ¿Qué clase de relación tienen ustedes? —preguntó y empezó a realizar anotaciones en un cuaderno que tenía en una de sus manos. —¿Eres la guardiana de la biblioteca? —preguntó Bastian. —Yo hago las preguntas aquí —dijo ella y le apuntó con el lápiz para que guardara silencio —. ¿Saben que las relaciones entre distintas especies están prohibidas? —preguntó ella, y la miré confundida. —¿Eres un duende? —le pregunté y el lápiz se le cayó de las manos, mientras su rostro se ponía rojo. —No, no lo soy —dijo un poco molesta. —Oh, lo siento, creí… Bastian empezó a reírse y la mujer se puso más roja, incluso me dio un poco de miedo porque empezó a crecer. —Bianca —alguien la llamó y ella pestañeó de vuelta a un menor tamaño. —Eres un demonio —dijo Bastian. —Sí y no, estupido vampiro —le dijo con enojo, casi que le escupió. Bastian se contuvo y simplemente la miró mal. Entonces busqué con la mirada a quien había dicho su nombre y vi a aquella mujer, era la misma de esa noche. Cuando Bastian la vio se enojó, y pude sentir la violencia tratando de emerger de su cuerpo. Estaba molesto porque le había dicho que me llevara a la cima de la colina para estar a salvo, cuando el sol nos bañara con sus rayos de luz. Pero, allí estaba en el mismo lugar, buscando protección en la gran biblioteca.
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