Me quedé mirando su cuerpo tendido en el suelo, sintiendo el peso de aquella joya en forma de gota que colgaba en mi mano. Su grimorio cayó sobre la hierba en un fuerte golpe, justo cuando su respiración decayó y sus pulmones quedaron vacíos. Un sentimiento amargo me embargo, y tuve ganas de gritar lleno de ira y miseria; pero no entendía la razón exacta. Me encontraba perdido en ese momento, sosteniendo un cuerpo que empezaba ponerse frío, un cuerpo del cual no me había alimentado hasta darle muerte. No estaba seguro de quien era ella, solamente de que era importante para mi, después de todo era gracias a ella que estaba despierto de nuevo. Tenía tantas preguntas por hacer, y no había forma de que las respondiera ahora o puede que nunca. Las brujas no me agradaban, me había prometido a mi
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