Cuando la luz se apaga,
y el corazón habla,
ten cuidado con tu mirada,
creerás que no cuenta nada;
pero en realidad nunca calla.
Me quedé mirando a Bastian por un largo rato, hasta que él mismo se volvió a verme con curiosidad, ni siquiera yo estaba segura de qué le diría cuando me preguntara. Pensé en hacerle alguna broma o decir algo de la nada que cambiara el tema de conversación, pero no se me ocurrió nada más. Entonces, lo evadí con la mirada, lo cual fue bastante bobo y poco disimulado de mi parte. Él se inclinó hacia delante en su asiento y se quedó mirándome en su lugar, había dejado el libro a un lado, y demandaba que lo mirara de vuelta para explicarme. Aquel chico podía ser bastante insistente cuando quería, de eso estaba completamente segura. ¿Qué se supone que le dijera entonces? Tal vez debería simplemente decirle la verdad, seguramente se lo tomaría como una broma si no se lo decía en tono serio. Con aquella resolución me aventuré a mirarlo de vuelta, y abrí mi boca lista para hablar, pero al ver sus ojos azul brillante el nerviosismo me inundó y me quedé muda de inmediato.
—Es sobre el sueño —se aventuró a decir —, o sobre que soy un vampiro, por qué son las únicas dos cosas de las cuales no hemos hablado realmente.
—Bastian, crees que podamos quedarnos aquí para siempre —dije de repente y me miró de reojo.
—No para siempre, debemos considerar que ahora mismo soy solo un espíritu y tu eres una mortal, de modo que para siempre no es el término correcto para nosotros —explicó de forma detallada —, por otro lado, no hay inquilinos permanentes en este lugar, a menos que hayan nacido aquí.
—¿Bianca nació aquí?
—Probablemente.
—Entonces tendremos que irnos —comenté con tristeza.
—Sí, cuando llegué el momento nos marcharemos, y para entonces estarás a salvo, así que podremos ir a otro lugar y empezar de nuevo. Tal vez deberíamos aprovechar este momento para informarnos un poco sobre el mundo y los empleos actuales, ¿no lo crees?
—¿Quieres que trabaje? —pregunté sorprendida.
—Tenemos que comer de algo —mencionó indignado —, ¿cómo planeas alimentarme? Un gato no puede trabajar.
—Se me había olvidado que era un gato —dije —, pero, en realidad eres un vampiro.
—Sí.
—¿Cuál era tu nombre completo, Bastian? Tal vez podríamos encontrar tu tumba y revivir tu cuerpo —dije a modo de broma, y él me miró asustado por aquella idea —. Te dejaré como nuevo, lo prometo —me reí de él.
—Simplemente soy Sebastian —refunfuñó.
—No lo creo.
—No quiere decírtelo —dijo la bruja, quien resulta se llamaba Violet, era una mujer muy poderosa que había viajado por el mundo por mucho tiempo —. Tal vez porque realmente no se encuentra muerto, me pregunto si cometió un pecado y fue puesto a dormir, le pasa a muchos vampiros —dijo burlándose.
—¿Te pusieron a dormir? —pregunté sorprendida.
—En realidad no lo recuerdo —dijo él.
—Con más razón, deberías decirme tu nombre para poder buscar tu cuerpo y liberarte, entonces dejarías de ser mi gato y serías…
—Un vampiro de nuevo, entonces te mataría por ser una bruja —comentó con enojo.
—¡Qué! Dijiste que no era una bruja mala —lo empujé y me fui dando pisotones hacia otro lugar, hasta que él tomó una de mis manos y me detuvo.
—Lo siento.
—Yo… Quiero ayudarte, Bastian —le dije con sinceridad.
—Lo sé…
—¿Entonces? —insistí en ello.
—Está bien, pero no confió en ella —señaló a Violet.
—Entonces, susúrrame tu nombre al oído —le dije en voz baja y él se rió de mi.
—Bien, acércate un poco más —me dijo e hice lo que me pidió, entonces escuché atentamente, aunque no estaba segura de cómo se deletreaba el apellido.
—No sé ni para qué pregunté —comenté frustrada y fui a buscar los libros de historia vampírica y hasta sobre la guerra, puede que haya sido un soldado caído. Esperaba poder encontrar su nombre, antes de que nuestro tiempo en la biblioteca se cumpliera y no pudiéramos volver.
Con ello en mente, nos fuimos a la sección de historia y luego a la categoría de vampiros, me reí de mi ingenuidad cuando vi la línea interminable de libros de arriba abajo y de abajo arriba, realmente se necesitaría toda una eternidad para leerlo todo. Luego recordé que hablamos de algunas fechas en las que Bastian recordaba haber vivido, y busque aquellos años. El área de libros por leer se había acortado solamente un poco, pero necesitaba más información para filtrar más los libros. Así que hice más preguntas a Bastian, sobre los lugares en los que vivió y si había viajado mucho. Sus respuestas no fueron muy alentadoras, hasta que recordé como me dijo que había sido una persona muy importante. Vi un libros sobre eventos históricos de los reino de vampiros, y lo tomé rápidamente, lo llamé con mi magia porque de otro modo no lo alcanzaría, ya era un milagro que mi vista llegara tan lejos. Tanto Bastián como yo vimos el libro con curiosidad, hablaba mucho sobre la cultura y las danzas, pero también sobre los personajes más importantes de la época y de paso, mencionaba a la realeza. Le pedí a Bastian que tomaramos asiento para leer con más comodidad, y fuimos al área de estudios donde todos iban a leer. Cuando llegamos me sorprendí de ver más criaturas allí, muchos se volvieron a Bastian con asombro y miedo, porque todos ellos sentían que él era un vampiro muy peligroso, mientras yo solamente lo veía como mi gato vampiro.