Entre las sombras siempre mira,
hay algo que te observa y suspira,
espera a cuando tu vida expira,
porque matar lo inspira.
Bastian se acercó a mí lentamente y miró el hada con sospecha, luego simplemente la ignoró y se aseguró de que yo estuviera bien. Su expresión se fue ablandando poco a poco mientras me miraba y me revisaba, comprendí entonces que era realmente importante para él. La hada se sentó en uno de mis hombros para mirarlo con detalle, y luego se rió antes de susurrarme algo al oído, entonces se marchó volando sin dirigirle palabra alguna al vampiro. Él la miró irse con curiosidad, y me miró en busca de respuestas, encontrando mis mejillas sonrojadas y mi expresión tímida. La pequeña hada dejó de tener importancia para él, sin embargo tenía ese brillo en sus ojos lleno de curiosidad, sabía que insistiría en saber lo que el hada había dicho y tendría que buscar la forma de hacerlo desistir, si realmente era posible lograr tal hazaña. Entonces, me preparé mentalmente para ello, y tomé una postura lista para escuchar la pregunta que él tanto quería hacerme.
—¿Qué te dijo? —me preguntó.
—No quiero decirlo —dije rápidamente y empecé a caminar de nuevo, pasando por su lado, segura de que él no dudaría en seguirme —, necesito dormir —expliqué mientras caminaba y él me seguía el paso sin ningún problema, no sé veía ni un poco cansado, definitivamente los vampiros tienen mucha energía.
—Está bien, allí debes ir a la derecha —me indicó y seguí su consejo, así que di la vuelta y me encontré con un largo pasillo lleno de puertas —. Bianca me dijo que buscáramos la puerta número 25 y 26.
Empecé a buscar los números mientras caminábamos, escuchando sus suaves pasos detrás de mí, me hizo pensar en lo ligero que era su caminar. Bastian siempre prefería el silencio, eso era algo que empezaba a notar sobre él, tal vez era un hábito formado por los años para ser imperceptible para sus enemigos, lo que me hizo creer que tal vez los ruidos que hacía eran para que yo lo notara. Dejé aquel pensamiento ir cuando llegamos a las puertas con los números que me indicó.
—Aquí están —las señalé y me detuve, ambas puertas quedaban frente a la otra, atravesando el pasillo —. ¡Espera! ¿Vamos a dormir en habitaciones diferentes? —pregunté asustada y me volví a él de inmediato.
—Pues…
—No quiero dormir sola —le dije de inmediato sin pensar mucho en ello —, y siempre estás conmigo.
—Cuando soy un gato… —me recordó de forma vacilante.
—Pero, sigues siendo Bastian —le dije y me miró sorprendido.
—Está bien, no te dejaré sola, pero no intentes nada extraño —me dijo y no entendí a qué se refería o si se lo decía a sí mismo.
El asunto es que abrí la habitación y ambos entramos a un lugar bastante pequeño, aunque la cama era más grande que la que tenía en el orfanato, estaba segura que había suficiente espacio para ambos. Aunque Bastian miraba la cama con cierta molestia, como si no supiera qué hacer y algo le preocupara constantemente. Cerré la puerta, y entonces él me miró y se quitó la camisa frente a mi.
—Necesito que entiendas algo —dijo y tomó mi mano para ponerla en su pecho desnudo —, soy un hombre.
—Sí, lo sé —le dije como algo bastante obvio.
—Tengo sentimientos y necesidades —añadió.
—¿Quieres ir al baño? No te debe avergonzar, todos vamos al baño y…
—No, no. No entiendes mi punto —subió un poco la voz.
—Sí, no lo entiendo —acepté un poco frustrada.
—Olvídalo —dijo molesto y fue directo a la cama, un poco resignado con toda la situación —, eres demasiado inocente para mi bien.
—La hada dijo que te gusto —confesé y me miró en espera de algo —, ¿te gusto de forma romántica? ¿Es eso lo qué estás tratando de decir?
Se quedó mirándome en silencio, entonces se levantó y fue directo a mi para besarme. Me asusté por un momento por el repentino movimiento y la sensación del toque de nuestros labios. Sus manos sujetaron la parte trasera de mi cuello y mi mejilla, era un toque suave y dulce que calentó mi corazón. Entonces, sentí que me pedía abrir mi boca, y me alejé sin saber cómo proceder. Lo miré inquieta, y él me miró un poco asustado por mi reacción. En un momento tuve la sensación de que se iría de la habitación, así que agarre uno de sus brazos para empujarlo contra mi y que se acercará de nuevo, y sin saber qué pasaría después, abrí mi boca para él. El beso pasó de lento a un rápido remolino que me volvía loca, tuve que abrazar sus hombros para acercarlo más, y lo siguiente que supe fue que él bajó sus manos por mi espalda hasta mi trasero para empujar mi cuerpo hacia arriba. Probablemente su cuello inclinado se había cansado o era su manera de acercarme mucho más al cargarme, no estaba muy segura de ello y tampoco tuve tiempo para dedicarle un poco más de razón al asunto. Luego nos llevó a la cama y él se sentó conmigo sobre su regazo, para continuar el beso y poder liberar sus manos, y así poder tocarme un poco más.
Varios golpes en la puerta nos interrumpieron, y nos alejamos con renuencia, yo jadeando por aire y sintiendo que su corazón latía a toda velocidad, porque mis manos estaban en su pecho. El miro hacia la puerta con sus ojos entrecerrados, habían venido en el peor momento. Y mientras él pensaba en abrir la puerta, yo comenzaba a detallar la posición en la que nos encontrábamos y me sentía avergonzada, como también me sentía confundida por todo lo que estaba sintiendo.
—Abran la puerta —exigió Violet, y Bastian gruñó en respuesta.
Me bajé de su regazo en ese momento y me observé en un espejo que se encontraba allí, me veía diferente, mis labios hinchados y mi cabello desordenado, incluso mi vestido estaba todo arrugado. Definitivamente no podía abrir la puerta en ese momento, así que fui y me encerré en el baño en un instante. Luego sentí que Bastian abrió la puerta a Violet, y ella preguntó por mi de inmediato.
—Estoy en el baño —dije avergonzada.
Me lave la cara y luego simplemente decidí tomar una ducha para lucir más presentable y calmarme. Mientras él agua caía sobre mi, no pude evitar recordar el beso, mis manos fueron a mis labios y me cubrí la boca sorprendida por lo que había hecho. Nunca antes me había sentido de ese modo, y nadie me había tocado así. ¿Cómo debía actuar ahora? ¿Debería hacer como si no hubiera pasado nada? Obviamente necesitábamos hablar, yo necesitaba una buena conversación. Dejé que el agua calmara un poco mi corazón, y mi cuerpo vibrante por una necesidad desconocida. Cuando estuve lo suficientemente calmada, salí envuelta en una toalla y me encontré a Violet y Bastian, ambos se miraban como si fueran a asesinarse en cualquier momento, lo cual no me sorprendía, hubiera sido más sorprendente que se miraran de forma amistosa.