El estadio estaba casi lleno y aún faltaba media hora para la final. La mayoría del equipo femenil estaban ahí, pero cada quien por su lado. Gahun con Minho, Jeri hablando con las chicas de Natación, Heeyoung aún no llegaba, Sunmi y Dahye estaban por todas partes, saludando gente y haciendo de las suyas. Entonces estaba la capitana, en el campo, arriba de la loma.
— ¿Lo extrañabas, no?— Preguntó Jimin a unos metros.
Hyosun asintió a la señal de Jin y se reincorporó, tomando impulso mientras doblaba la rodilla y lanzó. Strike. Maldición sí, lo extrañaba demasiado; estar sobre esa loma, sentir el sudor en su frente, el calor de su brazo al ejecutar el tiro. Quería jugar.
— Demasiado.— Se giró al segunda base.
— Se nota. Mucho.
La chica bajó de la loma con una sonrisa en su rostro. Le entregó el guante a Jimin – él se lo había prestado –, escondió sus manos en los bolsillos traseros del jean y empezó a hablar con él. Fue entonces cuando el equipo contrario salió al campo para calentar también, ellos volvieron al dugout y Hyosun aprovechó para subir a los asientos, pero se quedó sentada en el techo con las piernas colgando para así escuchar mejor a Jimin.
— Y dime,— Empezó el segunda base.— ¿qué se traen Hoseok y tú?
— ¿De qué hablas?
— Hace dos días fue el juego y desde allí ustedes están... ¿Juntos?
— ¡¿Qué?!— A Hyosun casi se le salieron los ojos.
— No como pareja, sino que, en el almuerzo, se sientan uno al lado del otro. Incluso te ha acompañado a unas clases y caminan juntos por los pasillos. Tú le sonríes, él te sonríe. ¿Sabes a qué me refiero?
— Supongo.— Hizo un mohín.— Pero no debes exagerar tanto.
— Bueno, la escuela lo ha exagerado al triple.
— No jodas...
— Como sea. ¿Ya son amigos o algo así?
— Simplemente dejamos de ser enemigos.
— ¿Y rivales?
A Hyosun se le escapó una sonrisa divertida de su rostro, apretó las orillas del techo con sus manos y la sonrisa que mantenía ahora era para ella misma.
— Eso nunca.
Jimin soltó una leve risita, casi audible. En ese momento, el capitán entró al campo. Los ojos de Hyosun se dispararon a él, Hoseok no detuvo sus pasos, pero giró su cabeza para verla y sonrió luciendo extremadamente atractivo – por lo menos para ella –, Hyosun sonrió también, él hizo un ademán con la cabeza, saludándola y después de eso corrió al terreno para calentar.
— ¡Oye tú!— Gritó Dahye. Hyosun se giró y unas 15 filas más arriba se encontró con su mejor amiga y la otra loca.— ¡Ven!
De un salto se puso de pie y corrió a su lado. Ya faltaba poco para el arranque de juego. Acompañó a sus amigas para comprar sus chucherías, ella sólo se compró un refresco. Mientras más tiempo pasaba, más nervioso y emocionada se sentía. Estaba entusiasmada por la final.
— No es por nada, pero tu novio luce muy guapo hoy.— Le dijo Sunmi mientras se sentaban.— El uniforme le queda... Woah.
— No es mi novio, Sun.— Contestó tranquila.— ¿Y Yoongi, eh?
— ¿Qué pasa con él?— Se giró a verla rápido.
Hyosun y Dahye compartieron miradas y empezaron a reír.
— Nada, nada.
Las demás chicas llegaron, se saludaron las unas de la otras. Todas estaban emocionadas totalmente. Ya casi, faltaban escasos minutos. El estadio era ya un caos, pero caos del bueno. Música en cada extremo, mucha comida, todos muy entusiasmados y pasando un buen rato. El ambiente era digno de una final.
— Hoseok te está viendo, atrás de ti, ahora, voltea, voltea.— Jeri le susurró a Hyosun.
Hyosun paró de hablar con Myungsoo, un chico de Taekwondo, él y algunos chicos de su equipo estaban sentados unos asientos atrás. La capitana se despidió de el sutilmente y empezó a prepararse mentalmente para cuando volteara y lo tuviera enfrente, ahí parado seguro con la sonrisa matadora suya y el uniforme, haciendo lucir más guapo. 1...2...3
— Hey...— Hoseok sonreía. Hyosun sintió un hormigueo.— ¿Podrías hacerme un favor?
— ¿Qué clase de favor?
— Que vengas aquí. Te quiero en la cueva. Conmigo.
A su lado, Sunmi se atoró una palomita en la garganta y Dahye le pegaba en la espalda para que la escupiera, aunque, prefería ver aquella escena capitán-capitana, que salvar a su amiga; y Sunmi, prefería ahogarse y ver aquella escena tan épica.
Todos miraban expectantes a Hyosun por su respuesta. Bueno, ella no tenía que lucir tan accesible. Miró a su derecha y cruzó sus brazos sobre su pecho, hizo como que pensaba, por la respuesta no había que pensarse dos veces. Giró su cabeza lentamente a Hoseok y asintió levemente, tan leve que sólo pareció un simple movimiento de cabeza.
— Okey.— Trato de sonar lo más cool posible.
Se puso de pie y camino con lentos pasos sobre el dugout, se sentó en la orilla, tomando impulso para saltar. Pero entonces, Hoseok la detuvo; corrió dentro y estiró sus largos brazos, tomándola de la cintura y elevando su esbelto cuerpo hasta hacerlo tocar piso.
— Eso no era necesario.— Murmuró Hyosun, escondiendo su mirada y mejillas coloradas.
— Tal vez sí, tal vez no. Pero te ha gustado y eso era lo necesario.
— ¿Necesario?
— Necesario para mí.
— ¡Oh por favor!— Se escuchó el grito de Sunmi.— ¡Díganme que alguien a tomado foto o vídeo de esto sino les pateo el culo!
Definitivamente, más de uno había sacado su teléfono.
Hyosun fue a sentarse enseguida del entrenador, sacando sus brazos por el barandal límite del dugout, Hoseok se sentó a su lado un momento, ella le deseó suerte y lo animó, él feliz recibió su apoyo con gusto.
— Todos juntos ahora.— Hochan se paró y reunió a todos en el centro de la cueva.— No les tengo que decir cuán importante es, ¿cierto?
— ¡No!— Gritaron todos.
— Entonces vaya ahí dentro y denme el mejor partido de sus vidas.
— ¡Sí!
— Las manos.— Todos juntaron sus manos.— Capitán, ¿algunas palabras?
Hoseok pasó sus ojos por todos y cada uno de ellos, su sonrisa era imposible de borrar. Confiaba en ellos, su confianza estaba plenamente en su equipo. Negó la cabeza vacilante.
— Sólo hagámoslo, chicos.
— 1...2...3 ¡Fighting!
La escuadra defensiva salió al campo, siendo recibido por aplausos del público. J-Hope, como siempre miró todo a su alrededor, ajustó bien su gorra y sus ojos se concentraron en el bateador que caminaba al plato. El bateador llevó el palo sobre sus hombres, listo para recibir el tiro de Taehyung, la defensiva reaccionó y se pusieron en posición de defensa.
El juego había empezado.
Tanto los de casa como los visitantes se habían mostrado fuertes las primeras tres entradas, fue entonces cuando el equipo contrario anotó su primera carrera. Pero no era momento de alterarse. Hoseok les gritaba que guardaran la calma y sirvió, porque en su turno al bat, anotaron una ellos también.
— Son buenos.— Dijo Hyosun al tanto de todos.— Demasiado.
— Lo son.— Hoseok aceptó. Ambos miraban a Jin batear.— Nosotros lo somos también.
— Sí y es por eso que está siendo un juego fantástico.— Dijo ella con una sonrisa.
— Es un juego que estoy disfrutando. Sinceramente.
Jin recibió base por bola y Jungkook caminó a home, respiró hondo. El empate se sentía feo justo ahora. Hizo swing dos veces seguidas, dejando para el tercer tiro que fue marcado como bola, al cuarto, él golpeó la bola. Jin avanzó a segundo y Jungkook corrió a primera. Dos hombres en base. Kwangmin y Namjoon no corrieron por la misma suerte, ambos habían sido ponchados.
— Es mi turno.— Anunció el capitán. Hyosun dejó de ver al campo y lo miró a él.
— Tú puedes.— Sonrió y asintió, alentándolo.
J-Hope salió del dugout y calentó un poco, Hyosun lo observaba con atención. Hasta que fue interrumpida...
— Al grano, hagamos una apuesta.— Dijo alguien a su lado.
Confundida miró al jardinero derecho. Suga la miraba con una sonrisa. Raro en él.
— ¿Qué?
— Sí, apostemos.
— ¿Apostar qué?
— Si Hoseok consigue golpear la bola, tú irás como su acompañante a la fiesta de campeones.
— Uno: Eso es raro, has llegado de la nada. Dos: Aún no saben si habrá fiesta o no.
— Oh pequeña Hyosun, claro que habrá fiesta.— Sonrió altaneramente.— Aceptas o no.
— No.— Dijo rápido.— Eres raro, Suga.
— Cobarde.
— ¿Perdón?— Hyosun lo miró molesta.— ¿Qué has dicho?
— Te he dicho cobarde. Al parecer tienes miedo de...
— Yo no tengo miedo de nada.— Lo fulminó con la mirada.— Sólo es estúpida tu propuesta.
— Cobarde~
Hyosun miró incrédula y a la vez ofendida al jardinero. Nop, ella era todo menos una cobarde.
— Está bien.— Tiró de él bruscamente.— Acepto. Pero sólo es valido si el golpe es dentro de la zona. No acepto fouls.
Suga se encogió de hombros y asintió.— Como quieras.
Hyosun miró a J-Hope caminando al plato y sintió un hormigueo, de la nada comportándose nerviosa por el resultado. No sabía si quería que le golpeara o no. Era un sentimiento caótico.
Hoseok pegó un doblete, marcando su primer RBI y poniendo el juego a su favor, posteriormente Suga bateó un fly fácilmente capturado.
— ¡Maldición!— Jimin maldijo cuando en la octava entrada el equipo contrario empató el juego.
— Jimin, no pierdas la cabeza, amigo.— Dijo Hoseok.
El equipo de casa no fue capaz de anotar en la segunda mitad de la octava, pero tampoco permitieron un carrera más por parte de los otros en la novena. Taehyung se inclinó para mirar bien las señales de Jin, negó las primeras dos, a la tercera, se reincorporó, levantó los brazos tomando impulso y lanzando la bola, consiguiendo el ponche del primer bateador en turno. Por alguna razón, se sentía más motivado que nunca – tal vez fue el beso que le dio Haewon minutos antes –. Lanzó una curva, siendo golpeada, saliendo disparada por el centro, saltó en la loma, atrapándola él mismo. El tercer bateador soltó una rola por los lados izquierdos, Jimin corrió por ella pero estaba fuera de su alcance, J-Hope se movió en auxilio y capturó la bola con una gran atrapada, sin perder el tiempo, se giró sobre su espalda y le lanzó la bola a Jungkook, el primera base la recibió, dejando fuera al ahora corredor.
La novena entrada había acabado y eso significaba una cosa. Extra innings.
Nadie se había movido de sus butacas, estaba siendo un juego demasiado interesante y entretenido. Ambos equipos tenían buena ofensiva y defensiva, estaban demostrado un grandioso trabajo en equipo. Sin duda ambos se tenían merecido estar en el campo luchando por ese campeonato.
Después de un leve descanso, la defensiva de casa salió al campo, sin muchos problemas dejaron fuera a los tres. El line-up ya había dado la vuelta, Jungkook recibió base por bola y Namjoon conectó hit. Hoseok llegó al plato, suspiró hondo y apuntó con la punta del bat hacia el horizonte, se sacudió toda la mierda que sentía, despejándose completamente. Olvidó a todos a su alrededor, sólo estaban él, un bat y una pelota. Olvidó qué juego era y cuál era su principal objetivo. Él sólo quería golpear la bola.
Y lo hizo. Escuchó la madera tronar cuando hizo contacto con la bola. La pelota se veía lejos, entonces, sintió esa enorme satisfacción y felicidad cuando pasó más allá de la barda. El estadio explotó en gritos de festejo, los mismos jugadores que pisaban las bases gritaban y expresaban su felicidad. J-Hope piso tercera y sintió algo hermoso al ver a todo el equipo esperándolo en el mismo home, marcó carrera y todos lo abrazaron, empezando a saltar en circulo.
5 – 2
Pero estoy aún no acababa. Hyosun esperaba a Hoseok en la entrada del dugout, recibiéndolo con un abrazo, rodeándolo por el cuello. J-Hope soltó una risita de sorpresa y la rodeó también, levantándola un poquito del suelo. Casi girándola.
— Eres un grandioso slugger.
Era hora de acabar con esto de una buena vez. Salieron más que motivados al campo. Tres outs y todo terminaba.
Salió el primer batazo, la tensión se apoderó de todos al ver lo potente que era, excepto alguien; Yoongi miraba la bola en los cielos, retrocediendo con rápidos pasos, iba a cruzar la barda. No hubo momento para pensar, saltó, chocando con el límite, pero no hubo problema al ver la pelota en su guante; levantándolo en alto para confirmar aquella extraordinaria atrapada.
— ¡Faltan dos!
Taehyung marcó los primeros strikes, consiguiendo una cuenta de 2 – 2, el quinto tiro fue un elevado, pero no uno simple, la pelota se disparó justo detrás. Jin se puso rápido de pie y corrió hasta estar al límite de la audiencia, estiró el brazo y la bola cayó directo en la manopla.
— ¡Sí!
Uno más. Sólo uno.
El bateador en turno era el mejor hasta ahora. J-Hope miró atento a Taehyung, en ese momento compartían miradas. Giró su cuello, consiguiendo tronarlo, pero también despejando el estrés de la situación. Tragó duro cuando Taehyung elevó sus brazos, listo para lanzar. Pero sonrió cuando el batazo salió en su dirección. ¡Maldición sí! Esa pelota era suya y no quería esperar; barriéndose para enfrente y estirando su brazo para atraparla, fue como dio por terminado el partido.
Y así, fue como coronó a los Tigres campeones tres años consecutivos.
El estadio explotó en felicidad. J-Hope no podía ver nada a su alrededor, aún estaba hincado en el piso, al segundo todo el equipo lo tenía rodeado y no sólo ellos, la mayoría de las personas había abandonado sus butacas y saltó al campo para festejar la victoria de la escuela.
En ese momento, Hoseok se sintió eternamente feliz. El Baseball lo hacía feliz.