4. Secuelas.

2924 Palabras
Punto de vista de Vanessa: Cinco meses más tarde…  —Entonces, ¿cuánto tiempo han estado intentándolo tú y Christian? —Pregunta la doctora Lila mientras se desinfecta las manos y se pone los guantes. La sala médica estéril es todo menos reconfortante, pero sonrío valiente y le contesto. —Hemos estado en eso durante meses. —Miento. No necesita saber que Christian apenas me ha tocado desde que salió a la luz la mentira de Natalia. La perra se había ido, pero seguía interponiéndose en mi camino. —¿Te duele cuando tienes relaciones sexuales? —Pregunta ella. Le lanzo una mirada de desprecio. —No. Christian es un verdadero Alfa. Solo me da placer. —Sonrío con suficiencia. La doctora Lila me devuelve una sonrisa incómoda.  —De acuerdo. —Asiente la doctora Lila, revisando los estribos y dando instrucciones a la asistente médica para que le pase el espéculo. —, solo relájate para mí. Voy a echar un vistazo rápido en el interior y tomar algunas muestras. Asegurarme de que todo esté bien ¿De acuerdo? Inflé el pecho con orgullo. —Estoy perfectamente sana, doc. Verás. La Diosa de la Luna debe estar esperando el momento perfecto para bendecirme con el heredero de la Manada.  La doctora Lila no parece convencida, pero me importa poco lo que la vieja gorda piense. Pronto llevaría al hijo de su Alfa y Christian olvidará por completo a su pequeño bastardo con Natalia. Muerdo mi labio nerviosamente y me acuesto boca arriba, contando las respiraciones mientras siento que la fría herramienta de metal entra en mí. Un pequeño gemido escapa de mis labios cuando la doctora Lila expande la herramienta y raspa mis paredes con un gran hisopo de algodón. Ella entrega las muestras a su asistente, quien las coloca rápidamente en tubos de ensayo de vidrio. Luego, la doctora Lila inserta sus dedos enguantados dentro de mí y presiona suavemente contra mis paredes. —Hmmm... Un poco de hinchazón en esta área. —Observa, moviendo sus dedos un poco más. No me gusta el sonido de eso, pero rápidamente aparto ese pensamiento. Después de un examen exhaustivo, la doctora retira los dedos y prepara la sonda de ultrasonido transvaginal con un poco de gel. La sonda es un tubo de plástico grueso que tomará una imagen completa de mi útero. Permanezco boca arriba mientras la sonda entra en mí, mis manos aferrándose a los lados de la cama incómodamente. Mi corazón late dentro de mi pecho mientras la doctora Lila examina mi útero. —Hay algunas cicatrices en las trompas de Falopio. —Dice, mirando fijamente la pantalla. —, ¿estás segura de que no has sentido ninguna molestia en tu pelvis? ¿Algún sangrado, flujo, dificultad para orinar? —Sí, estoy segura. —Asiento frenéticamente. Estaba empezando a asustarme. —, ¿q-qué significa la cicatriz? La doctora Lila no responde, todavía escrutando su pantalla mientras examina más de mi útero. Comienzo a entrar en pánico. —¡Tu Luna está hablando contigo! ¡respóndeme, maldita sea! ¿qué significa? —Le grito. La doctora Lila frunce el ceño y suspira molesta. —Significa… que muy probablemente seas estéril…  Una semana después…  La doctora Lila se pone las gafas mientras estudia los resultados de mi examen pélvico. —Dio positivo en gonorrea. —Dice. —¿Qué? —Replico indignada. —, ¿m-me estás llamando puta? Una mirada en blanco se apodera de su rostro y se encoge de hombros. —Yo no dije nada. Llegaste a esa conclusión por tu cuenta. —Responde. Una ira abrumadora me consume. ¡Nunca hubiera dicho tal cosa a Natalia! Sin pensarlo dos veces, levanto la mano y le doy una bofetada en la cara. —Recuerda con quién estás hablando, Doc. Soy tu Luna. —Gruño. —, ¡y no voy a tolerar que me insultes! —Sí, Luna. —Murmura la doctora Lila entre dientes. Me acomodo en mi asiento y espero a que la doctora continúe con su evaluación. —Parece que no tuviste síntomas de gonorrea y, como tal, no recibiste tratamiento durante meses. —Dice finalmente la doctora. —, después de un tiempo, tu infección condujo a una enfermedad inflamatoria pélvica, de la cual tampoco parecías tener síntomas. Tu infección solo empeoró por la falta de tratamiento, dañando así tu útero y tus trompas de Falopio.  No entiendo ni una palabra de lo que está diciendo. —Entonces, ¿qué significa eso? ¿tomo unos antibióticos y ya estoy como nueva? —Pregunto, con un sabor amargo en la boca. —Los antibióticos te ayudarán a deshacerte de la infección, pero el daño es irreversible. —Dice en voz baja, quitándose los anteojos. Un poco de compasión queda en sus ojos mientras me mira. —, la cicatrización en tus trompas de Falopio y útero es permanente. Lo siento, Luna, pero nunca podrás tener hijos propios. La miro en blanco, asimilando lentamente la información. Mi mano vuela a mi estómago plano, lamentando la pérdida de la posibilidad de llevar vida en mi interior. Un pequeño sollozo se queda atrapado en mi garganta mientras me pongo de pie. La doctora Lila también se pone de pie y coloca una mano sobre la mía. —Luna… necesitamos saber dónde conseguiste esta infección…  —¡No me toques! —Grito, con lágrimas derramándose por mis mejillas. —, ¡estás equivocada! ¡estás completamente equivocada! La doctora Lila suspira y sacude la cabeza. —Luna, vi la cicatrización con mis propios ojos y los análisis…  —Bien, hazlo de nuevo. —Le reprocho, tomando sus análisis y rasgándolos en pedazos. —, ¡vuelve a hacerlo porque estás equivocada! Frunce los labios y suspira. —Luna, puedes hacer el análisis tantas veces como quieras, los resultados no cambiarán.  Enfurecida, la vuelvo a abofetear y la agarro del cuello de su camisa. —Hazlo otra vez. —Le escupo. —, ¡AHORA! Cinco meses más tarde…  La vieja bruja tenía razón. Una y otra vez, me hicieron pruebas y me exploraron varios médicos solo para decirme que nunca quedaría embarazada... y nunca podría darle a Christian los cachorros que tanto anhelaba. Los rumores comenzaron a extenderse como un reguero de pólvora acerca de mi infertilidad y los miembros de la manada se impacientaron por mi desempeño como Luna. Estaba estresada hasta el límite y Christian no ayudaba en nada. Estaba demasiado ocupado enviando exploradores en busca de Natalia como para darse cuenta de lo infeliz que estaba. Para empeorar las cosas, había estado sintiendo dolores en el estómago. Eran leves, como pequeños pellizcos, pero inconfundibles. La doctora Lila no pudo ofrecer ninguna explicación, así que decidí pedir ayuda a Christian. Solo espero que esté de buen humor. Me acerco a su oficina y, horrorizada, lo encuentro absorto en la entrepierna de alguna omega insignificante, gruñendo hambriento mientras la devora. —¡Christian! —Grito, cerrando la puerta de un portazo. La estúpida omega salta del escritorio a sus pies y arregla su falda, su rostro enrojecido de vergüenza. Era una de las hijas del cocinero y trabajaba en el turno de la mañana. Christian no parece nada complacido de que interrumpan sus actividades y ordena a la omega que salga de su oficina. Ella pasa rápidamente junto a mí, murmurando una disculpa mientras escapa. Mi estómago se revuelve de asco al escuchar su voz y prácticamente la empujo fuera de la habitación. Lucho contra las lágrimas mientras me vuelvo hacia Christian. Había traicionado a mi propia hermana por este hombre. ¿Cómo podía pensar tan poco de mí y traicionar nuestro vínculo como Alfa y Luna de esta Manada? —¿Cómo pudiste? —Pregunto, tratando desesperadamente de no desmoronarme. —, después de todo lo que he hecho por ti, ¿cómo puedes darme la espalda y hacerme esto? Soy tu Luna…  —Y aún así no puedes darme un hijo. —Encoge los hombros, inspeccionando sus uñas. —, ¿cómo podrías esperar que yo u otros miembros de esta manada te tomen en serio como Luna si ni siquiera puedes darme lo único que necesito de ti? Abro la boca, pero siento que mis palabras se secan de rabia. Se pone de pie, una sonrisa burlona en los labios mientras se acerca a mí. Sus largos y cálidos dedos se envuelven alrededor de mi garganta y de repente me veo presionada contra la pared. —Debería matarte aquí mismo por ser una Luna tan inadecuada. —Gruñe, enterrando su rostro en mi cuello. —, debería matarte por hacerme creer que eras mejor que mi pareja destinada… —Mi cabeza se golpea contra la pared, pequeñas estrellas borran mi visión. —, si no fuera porque mi manada necesita una Luna, créeme... ya estarías seis pies bajo tierra. —Se acerca a mi rostro y lame mi mejilla. Mi corazón se rompe en un millón de pedazos cuando me deja caer al suelo como una basura sin valor. Se agacha a mi altura y agarra mi mandíbula entre sus dedos, obligándome a mirarlo a los ojos. —Un día, volveré a encontrar a mi pareja. —Gruñe. —, así que no te sientas demasiado cómoda con tu título. Eres la mitad de la Luna que Natalia fue y cuando la encuentre, volverás a ser la pequeña puta que eras. —Aplasta sus labios contra los míos, forzando su lengua en mi garganta. —, ahora vístete. —Gruñe. —, tenemos una reunión de Alfa en dos horas. Se aleja de mí sin siquiera mirar atrás. La puerta de la oficina se cierra de golpe tras él y yo arrojo las rodillas a mi pecho y grito. ¿Por qué no podía ser feliz? Punto de vista de Christian: Tres años después…  —Alfa, encontramos otro cuerpo en el límite de la manada. Mujer. 24 años. Omega. —Informa un soldado durante la reunión matutina de la manada. —, eso son cuatro cuerpos solo este mes, señor. Miro distraídamente el suelo mientras recuerdo cómo Jack desgarró la garganta de la omega anoche después de que los exploradores informaron que no habían encontrado señales de Natalia. Dejé su cuerpo en el límite para que los guardias lo encontraran por la mañana. Fiel a su palabra, Jack mataba a un m*****o de la manada cada vez que los exploradores regresaban con las manos vacías. En los últimos cuatro años, había matado a más de 50 miembros de la manada y cada vez era más difícil ocultar la verdad. Han pasado cuatro años desde que Natalia se fue y Jack era casi incontrolable, incapaz de soportar estar separado de ella y de nuestro hijo por más tiempo. Nuestro hijo... No había duda en mi mente de que nuestro hijo era un niño y el verdadero heredero al título de Alfa. Debe tener alrededor de 3 años ahora... ¿Cuál era su nombre? ¿Se pregunta alguna vez por su padre? ¿Natalia le habrá hablado de mí? ¿Cómo está ella? ¿Está sufriendo tanto como yo? ¿Me extrañó también? —Hemos colocado guardias adicionales como pediste, pero…  —Pero no han logrado capturar al autor de este ataque. —Gruño a los guardias de la habitación. —, ¿debo suponer que todos ustedes son incompetentes? —Les arremedo, golpeando el escritorio con el puño. —, ¿está segura mi manada con ustedes, idiotas, si un arrogante repugnante es capaz de meterse en nuestro territorio y matar a nuestros hombres y mujeres? —Alfa, estamos haciendo lo mejor que podemos…  Envuelvo mi brazo alrededor del cuello del soldado y aprieto con todas mis fuerzas, el soldado se pone rojo brillante mientras lucha por respirar. El fuerte gruñido de Jack resuena en mi mente y sé que el bastardo solo espera a que baje la guardia para tomar el control y destrozarlos a todos. —Entonces, haganlo mejor. —Advierto, acercando su rostro al mío. —, porque si no lo hacen, me aseguraré de que el próximo cuerpo muerto que encontremos sea el tuyo.  "Mátalo", Jack gruñe. "¡Mátalos a todos!"  Ignorando a mi lobo, arrojo al soldado a un lado y despido a los idiotas, todos ellos corriendo para salir de mi oficina. En ese momento, el Beta Derek entra marchando en la habitación. —¿Qué pasa? —Gruño, mi humor disminuyendo rápidamente mientras Jack golpea contra los confines de mis pensamientos. Derek se inclina en una reverencia baja. —Alfa, tu madre está aquí.  Dejo escapar un gemido. Lo último que necesitaba era una maldita conferencia. —Está bien, déjala entrar. —Hago un gesto, preparándome mentalmente para recibirla. Mi madre entra en la habitación, la gracia de una verdadera Luna en cada uno de sus pasos. La misma gracia que solía ver en Natalia. —Christian. —Sonríe, extendiendo los brazos para abrazarme. Levanto la mano para detenerla. Ella sabe que odio los abrazos. —¿Qué quieres? —Pregunto, acomodándome en mi silla. Ella frunce el ceño pero encuentra su propio asiento y se acomoda también. —Supongo que iré al grano, Christian. —Se encoge de hombros. —, los ancianos de la manada y los miembros de la manada han expresado preocupación por tus habilidades de liderazgo y las de tu Luna. —Mi madre cruza las piernas y suelta un suspiro pesado. —, y francamente, deberías preocuparte menos por encontrar a tu ex esposa y más por tu esposa actual. Esta manada necesita una Luna más fuerte, Christian; una que pueda darte un heredero, y Vanessa es un puto desastre esperando a suceder.  "Solo quién coño se cree que es ella para decirme qué hacer con mi compañera?" , gruñe Jack.  Aprieto los puños a los lados mientras lucho por evitar que ataque a mi madre.  —Vanessa solo está ocupando su lugar hasta que traiga a casa a Natalia. —Replico, mi madre permanece tranquila y sin inmutarse por mi arrebato.  —Y ¿cuánto más crees que durará esta manada con una Luna borracha mientras buscas en la superficie de esta tierra a una mujer que no quiere nada contigo? —Se burla. —, una mujer a la que nunca deberías haber irrespetado durmiendo con su inútil hermana.  —¡Necesitaba un heredero! —Protesto. —¡Y Natalia necesitaba un esposo! —Exclama mi madre. —, ¿sabes lo que es tener todos los ojos puestos en ti esperando que concibas? —Pregunta, su voz suavizándose. —, ¿Te puedes imaginar la presión que ella debió haber sentido al ser humana en una manada de lobos, todos los cuales en algún momento pensaron que ella no era apta para liderar? Todo lo que Natalia necesitaba era un poco de aliento de tu parte, un poco de amabilidad, pero eres tan bruto como tu padre.  Chasqueo los dientes molesto. —Esa joven tenía todo para convertirse en la mejor Luna que esta manada hubiera visto. —Continúa. —, era inteligente, elegante, decidida. ¡Y tú la desechaste! —¡Ella me mintió! —Protesto. —¡Y tú también lo hiciste! —Grita mi madre. —, arruinaste tu vínculo al acostarte con su hermana. —Añade. —, asume tus acciones y sé un maldito hombre. Deja de culpar a Natalia por lo que le hiciste, porque todo fue culpa tuya. —Agrega levantándose de su asiento.  —Recupérate, Christian, o juro por la Diosa Luna que tu reinado como Alfa de la Manada de Cresta de Plata llegará a su fin.  —¿Me estás amenazando, madre? —Sonrío. —, ¿estás desafiando mi derecho de nacimiento como Alfa? —Te estoy advirtiendo. —Dice mi madre por encima del hombro mientras se dirige hacia la puerta. —, ya se ha elegido a otro Alfa por los ancianos. Si no logras cambiar las cosas... él te retará por tu título.  La puerta se cierra de golpe detrás de ella al salir. …  Puntos de vista de Natalia: Día de hoy…      Finjo estar dormida mientras la pequeña presencia a mi lado me pica la cara. —Mami. —Susurra Dakota, intentando abrir mis ojos con sus dedos pequeños. —, mami, quiero panqueques hoy.  Permanezco completamente quieta, haciendo todo lo posible para ocultar mi sonrisa mientras mi hijo continúa picando y tratando de abrir mis ojos. —Mami. —Me besa en la mejilla y se acomoda a mi lado. —, mami, ¿podemos hacer panqueques? Mis ojos se abren de golpe mientras lo abrazo y lo lleno de besos. —Mami, ¿podemos hacer panqueques? —Sonríe mientras lo suelto. —No sé. —Digo, forzando un bostezo falso. —, estoy bastante cansada…  —Por favor, mami. —Ruega, haciéndome ojos de cachorro. Mi corazón se derrite, pero decido aprovechar esto al máximo. —¿Cuáles son las palabras mágicas? —Pregunto. Él me sonríe. —Te amo.  —¿Cuánto?      Él extiende sus brazos lo más que puede para demostrar su amor. —Mucho. —Dice orgulloso. Esto era mi paraíso. Después de varios meses de dolor e incertidumbre, finalmente era feliz con mi frijolito. Mi pequeño niño, Dakota, nació con la ayuda de una bruja y él solo ha traído más alegría a mi vida que cualquier otra cosa en el mundo. Él era mi vida, mi alma, mi todo, y me aseguraré de que Christian nunca lo encuentre.
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