Era una pequeña casa en una aldea, separada de otras. Humo salía de la chimenea, mientras que por las ventanas se notaba lo cálido que estaba adentro, mientras que por fuera hacia frío como para matar a alguien. Las demás casas tenían diseños diferentes y habían diferentes familias en ellas, pero había una que particularmente llamaba mas la atención. —Gracias, padre —le dijo una pequeña niña a su progenitor, a lo que este le alcanzó un plato de comida. Estaba una pequeña familia cenando, reunidos, con unas velas en medio de la mesa y más comida de la debida. Unieron sus manos para agradecer por el alimento, y cerraron los ojos mientras el hombre hablaba por su familia. —... Amén. Ahora pueden comer, hijos míos —terminó el mismo, soltando de la mano a su esposa y a su hijo menor. —Yo

