Capítulo 37

1555 Palabras

Sara Mis sentimientos están a flor de piel. Darte cuenta de que, después de luchar por conseguir algo y casi rendirte, Dios te da la última oportunidad, esto sí que no tiene precio. Ellos merecen esto y mucho más; son personas buenas que, en lo particular, me han amado demasiado. Obviamente, son completamente correspondidos, así que yo mantengo una enorme sonrisa en mi rostro. Jason solo suspira; me imagino cómo se debe de sentir: completamente feliz y dichoso, pero a la vez preocupado. Yo me lanzo a sus brazos y él suelta una carcajada cuando, de pronto, la puerta de mi habitación se abre. Volteo a ver a Eloísa con una sonrisa en mi rostro. Ella se cruza de brazos y nos mira con una ceja alzada. —Ya te lo dijo Dios, Jason, no puedes guardar un maldito secreto. Yo me acerco a ella y la

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