Sara Había pasado un par de semanas insoportables, pues no podía salir de mi casa. Parecía estar en prisión, y el que debería estar encerrado estaba libre y sin ningún problema. Encima de eso, había recibido varios ramos de rosas, pero Eloísa y Jason se habían encargado de deshacerse de ellos. En todas las notas decían lo mismo: "Estoy más cerca de lo que piensas". Vivir así era insoportable. Alejandro trataba de estar aquí siempre que pudiera, pues también se estaba haciendo cargo de todos los procesos legales, pero parece que el padre de Aurora tiene mucho poder; en pocas palabras, tiene mucho dinero. Escuché que tocaron a la puerta de mi recámara y suspiré. —Adelante. Eloísa entra con una sonrisa en su rostro, pero se ve un poco nerviosa. Yo la miro con una ceja alzada; algo sucede.

