Capítulo 28

1831 Palabras

Sara Estaba encerrada en el lugar donde mi hijo solía esconderse cuando su padre se volvía loco. Cierro los ojos y suspiro para tranquilizarme. Lo que no me gusta es el silencio; no puedo oír nada. Mierda, si abro y Arturo me encuentra, no me irá muy bien. Después de esperar un rato que se me ha hecho eterno, escucho una voz que conozco perfectamente gritar mi nombre, y mi tranquilidad vuelve a mi cuerpo. —¡Sara, Sara, ¿dónde estás? Sara, amor, soy Alejandro! Yo abro la pequeña puerta y salgo. Lo veo entrar desesperado a la recámara de mi hijo. Cuando me ve, de inmediato corre hacia mí y me abraza. Después de revisar mi rostro, suspira. —¿Estás bien? No te ha hecho nada. Yo niego y suspiro más tranquila, aunque no voy a negar que me aterraba lo alterado que estaba Arturo. —No, graci

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR