3. Cassie

2292 Palabras
Lo primero que noto es un martilleo incesante en mi cabeza. Mi boca parece como si estuviera llena de algodón y hay mucho ruido que me es imposible concentrarme en uno solo, lo que hace que la cabeza me punce con más fuerza. Finalmente abro los ojos y me toma un momento darme cuenta en donde estoy: estoy en la misma habitación que aquella vez que tuve un accidente en el bosque. Estoy en la casa de Alana. Me reincorporo sobre la cabecera de la cama y miro alrededor. Las cortinas están cerradas lo que no me deja ver si es de día o de noche. Intento recordar cómo es que termine aquí pero todos mis recuerdos parecen estar revueltos. Lo único que siento en este momento es dolor, no solo en mi cabeza sino en todo el cuerpo, es como si un tren me hubiera pasado por encima. Escucho pasos fuera de la habitación pero suenan muy lejos. Frunzo el ceño. Eso es raro. Lo segundos pasan y los pasos parecen acercarse más y más hasta que se detienen afuera de la habitación. Alguien abre la puerta y lo primero que veo es la sonrisa amable de Alana. Entra a la habitación y cierra la puerta. Se acerca a mí y toma asiento en la silla que esta junto a la cama. -¿Cómo te sientes?-pregunta. Frunzo el ceño y me sobo las sienes con los dedos. -Terrible, todo me duele. -Es normal- me dice y me observa con atención. -¿Qué paso? ¿Cómo es que termine aquí? -¿Qué es lo último que recuerdas? – intento recordar pero todo está en n***o. Lo último que recuerdo es cuando les entregue a los cazadores la manada de Iker…o tal vez lo que ocurrió después, la pelea con Caleb. Conforme más intento recordar los recuerdos parecen estar tomando forma hasta que llego al final. Miro a Alana con los ojos abiertos. -Argyris-susurro y me miro las manos que descansan en mi regazo-, lo desperté y el…todo se puso n***o…yo…- miro a Alana de nuevo- Yo morí. Asiente lentamente y me deja procesar todo esto. Argyris. Todo lo que hice para tráelo de regreso, mamá… todo fue por nada. Siento lagrimas resbalar por mis mejillas. Me engaño, me uso y al final de cuentas me mato para obtener lo que quería. -Ya no siento mi magia…-digo.- Se ha ido, y todo lo que hice por el… oh dios….- chillo y es como si una llave se hubiera abierto porque las lágrimas me inundan los ojos. Siento a Alana sentarse junto a mí en la cama y pasar su brazo por mis hombros. Me deja llorar por lo que parecen horas y finalmente me entrega un pañuelo que ha agarrado de la mesa de noche. – ¿Cuánto tiempo he estado…? -Casi una semana. El proceso para cada persona es diferente. Para algunos pueden ser unos minutos para otros días. -¿Qué va pasar ahora? -Bueno, tienes una opción. -¿Qué es? -Terminar tu transformación -¿Mi transformación?-pregunto confusa. Me mira esperando a que ponga las piezas juntas. El por qué después de haber muerto aún estoy aquí. Alguien me dio sangre de vampiro. Yo no recuerdo haber aceptado la sangre de nadie y no creo que haya funcionado si me la dieron después de que Argyris… Como si Alana supiera lo que estoy pensando finalmente habla. -¿Recuerdas la primera vez que despertaste en esta habitación?- pregunta y asiento-. Tuviste un accidente con una trampa de los cazadores y te encontramos en el bosque cundo paso. Te trajimos aquí y nunca preguntaste como fue que te curamos. -Me dieron de su sangre- término por ella- . Cuando tuve el accidente alguien estaba ahí y sentí un líquido espeso en mis labios… -Sí, era la única forma de curarte. -Pero si tambien tengo el gen de lobo eso quiere decir que la sangre que tenía que recibir debía de ser de… -Máximo fue el que te dio de sus sangre- me informa. Me deja procesar esa información antes de continuar- Caleb tuvo la misma duda cuando le dijimos- sonríe y se me forma un nudo en la garganta ante la mención de Caleb-. La verdad no sabíamos si iba a funcionar. Para el tiempo en que moriste ya habían pasado más de 24 horas y nuestra sangre desaparece del sistema humano después de ese tiempo. -¿Entonces cómo es que funciono? -Eres más especial de lo que crees, Cassie. -Entonces para terminar mi trasformación tengo que… -….beber la sangre de Máximo- termina Alana. -¿Y después? - Enfrentar lo que sea que venga. Para ser una de las decisiones más importantes de mi vida la respuesta paree ser muy sencilla. ¿Quiero ser vampira? No realmente pero no tengo otra opción, es eso o morir realmente. Cuando salía con los trillizos me contaron lo que pasa si una persona no bebe la sangre del vampiro que les dio de su sangre: mueren. Pero el proceso no es para nada lindo. Como en esencia no estamos vivos ni muertos nuestros sentidos se intensifican y como no podemos comer ni beber nada porque no somos compatibles con nada empezamos a tener fallas en los órganos, lo cual es gracioso ya que es como si estuviéramos en el limbo porque en este momento no somos nada. Básicamente nos desangramos de adentro hacia afuera. -Okay- respondo. -¿Estas segura?- me pregunta. -No tengo otra opción, y si quiero que Argyris pague tengo que estar aquí- digo con seguridad. Alana asiente y se pone de pie. Me indica con la cabeza la puerta. Dudo unos segundos antes de ponerme en pie y es cuando noto que esto usando ropa diferente. Es una piyama de pantalón y blusa de seda de color azul marino. Debe de ser de Alana. La sigo y salimos de la habitación. Mientras caminamos por el largo pasillo miro todo al alrededor que parece más oscuro de lo que recuero. Las luces provenientes de los candelabros parecen iluminar con una luz débil. -Le bajamos la intensidad a la luz- me informa Alana que camina junto a mí y me observa mirar las luces.- Cuando estamos en ese estado de transición todo es intenso: el sonido, la luz. Hipersensibilidad. -¿Esto mejora después?- sonríe con diversión y temo la respuesta. -De hecho es peor. Nuestros sentidos se intensifican 10 veces más pero somos capaces de controlarlos. Descendemos las escaleras y me guía por otro pasillo. Conforme más nos acercamos a donde sea que me lleva más nerviosa me pongo. Las manos me sudan y me las limpio en el pantalón, preguntándome si eso es normal en el estado en el que me encuentro. Finalmente nos paramos frente a unas puertas dobles y Alana me mira. -¿Estas lista?- pregunta. Trago saliva con dificultad y asiento. Abre las puertas y dentro hay una sala más grande que la sala en donde los vi a todos juntos la vez que los conocí la primera vez. Lisandro está sentado en uno de los grandes sofás en forma de L con un vaso de whisky y me observa con una sonrisa que no puedo descifrar. Kalinda está en su celular y ni siquiera levanta la mirada cuando entramos a la sala. Máximo se encuentra sentado en un sillón individual a lado de Lisandro. El aire parece salir de la habitación cuando se pone de pie. -Asumo que Alana te conto todo- dice. -Por favor, como si no hubiéramos escuchado toda la conversación- dice Kalinda y finalmente aparta la mirada de su celular y me mira. Realmente no sé qué decir asi que solo asiento. Tener a los cuatro observándome es incómodo pero me rehusó a cohibirme. Mi vida está a punto de cambiar, nuevamente. Y estoy a nada de convertirme en algo que jamás imagine. -Ven aquí- dice Máximo y me indica con un dedo que me acerque a donde está. Miro a Alana y me sonríe alentadoramente. Me acerco a él lentamente hasta que estoy parada frente a él. Había olvidado lo alto que es.- Una vez que haces esto no hay vuelta atrás. -Lo sé. -Bien, porque lo que se avecina no será fácil y vas a necesitar toda la fuerza que puedas conseguir- muestra sus colmillos y se lleva la muñeca los labios, escucho la piel perforándose y hago una mueca. Cuando me ofrece su muñeca dos hilillos de sangre salen de la mordida y trago saliva antes de tomar su muñeca en mis manos y acercarla a mi boca. Lo miro y me mira expectante. Finalmente mis labios hacen contacto con su sangre y al principio me parece asqueroso pero mientras más bebo más rica me sabe. Inconscientemente me acerco más a él y sujeto con más fuerza su brazo, como si tuviera miedo de que pudiera desaparecer en cualquier segundo. Siento una mano sujetando la parte trasera de mi cabeza y me parece escuchar que alguien habla en la distancia. -Está bien- distingo la voz de Máximo y me doy cuenta que es su otra mano la que sostiene mi cabeza. Finalmente dejo de beber de su sangre y dejo caer su brazo. Siento mi barbilla manchada de sangre pero no me importa. Lo que siento en este momento es indescribible, siento como si fuera indestructible. Todas mis terminaciones nerviosas parecen estar en fuego. Observo mis manos que parecen desprender un brillo y me rio. Todo a mi alrededor parece más vibrante, todos los colores. Me alejo de Máximo y miro alrededor de la sala, me acerco a una ventana y corro la cortina a un lado, el sol me da de lleno en la cara y me encandila por un momento hasta que mi vista se ajusta. Es hermoso. Un amarillo que nunca antes había visto. Escucho algo como agua cayendo y me doy cuenta que es el lago ¡que está a kilómetros de aquí! Me vuelvo a ellos y los cuatro me observan con atención. -Quiero ir afuera- les digo con emoción y me encamino a la salida pero la voz de Máximo me detiene. -No estas lista- lo miro confundida. Mi mirada pasa de Máximo a Lisandro que está parado detrás de él, a Kalinda que sigue sentada donde mismo, a Alana que ha permanecido junto a la puerta todo este tiempo. -¿Qué significa eso? -Que ahora que has finalizado tu transformación tienes que aprender a controlarte, tú fuerza, tus sentidos, tus emociones. Sobre todo tus emociones, si se salen de control podrías cometer una m*****e en cuestión de segundos- dice Máximo. -Estoy bien- aseguro. Lisandro levantas las cejas divertido. -Eso ya lo veremos. Has pasado por muchas cosas estas últimas semanas. Espera unas cuantas horas y todo lo que sientes se intensificara- dice. Frunzo el ceño sin entender. Estoy bien. Alana ya me dijo todo y aunque Argyris… la mera mención de su nombre hace que la sangre me hierba, como si tuviera lava corriendo por mis venas en lugar de sangre. Todo lo que hice por él, buscar las piedras, encontrarlo a él, desbloquear mis últimos elementos, ir en contra de mamá…Mamá… -Olvídalo, solo fueron segundos- dice Lisandro pero realmente no lo escucho, demasiado enfocada en el dolor tan intenso que siento en mi pecho, como si alguien hubiera tomado un taladro y hecho un agujero en mi corazón tan grande que es imposible de llenar otra vez. Mamá que me advirtió de Argyris y no le creí, y que es por mí que está muerta. Siento lagrimas deslizarse por mis mejillas y veo en flashes a mamá haciendo el desayuno por las mañanas, asegurándose de que siempre estuviéramos bien, la mirada famosa que nos daba cada vez que le molestaba algo, sus regaños, sus consejos, su paciencia conmigo y con Caleb… Mas lagrimas brotan como mares de mis ojos. Aleje a Caleb de mi vida y a todas las personas que alguna vez se preocuparon por mí. Entregue la manada de Iker a aquellos cazadores y casi los matan por mi culpa, traiciona a Caleb en más de una ocasión y tambien por mi culpa Aileen pago las consecuencias. -No puedo…-susurro-…no puedo hacer esto- no sé a quién se lo estoy diciendo. Solo sé que no puedo vivir con todo lo que he hecho. Argyris está ahí afuera en algún lugar, probablemente ya ha empezado a desatar el mal sobre el mundo y todo es mi culpa. Si hubiera escuchado a mamá, si le hubiera creído en vez de a Argyris tal vez a historia sería diferente en este momento. Tal vez nunca me habría dejado engañar tanto y mi vida sería diferente. La vida de todos. -Oye,- la voz de Máximo me saca de mis pensamientos. Parpadeo lentamente y lo miro. Se ha acercado a mí un poco - si puedes. Todo esto que está pasando tenía que pasar. -No sé si eso la hará sentir menos culpable, Max- añade Lisandro detrás de él, pero Máximo lo ignora y mantiene firmemente sus ojos violetas enfocados en mí. -No saben las cosas que hice…- murmuro.- Traicione a todas las personas en mi vida y lo peor de todo es que no me importo. Decía que lo que estaba haciendo tambien era por su bien pero era mentira. Fui egoísta, solo lo estaba haciendo por mí porque pensé que solo de esa manera tendría a mamá de vuelta. Y ahora… -No puedes cambiar el pasado pero puedes cambiar el futuro- parece tan seguro de lo que está diciendo que realmente quiero creer que tiene razón, no por nada han vivido or tanto tiempo. Pero no puedo y es lo que digo. -No puedo. Ya no.
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