— Mis manos se sienten heladas —William susurró y James sonrió, golpeando su espalda— Auch, eres un poco brusco. — Sigo siendo tu profesor, así que respeto. — Cierra la boca —murmuré y pegué a William aún más a mi pecho. Mi pulso se sentía frenético y me asustaba el pensar que algo saliera mal. — Zack estará aquí dentro de veinte minutos, arreglen sus cosas —James exhaló con fuerza y apretó la mandíbula—. Viene algo borracho, tenemos que ser precavidos, puede ser real o falso. — Todo va a estar bien, todo va a estar bien… —William repitió varias veces y luego sonrió mirándome—. Todo saldrá bien y luego iremos a follar como locos. Mi boca se abrió unos centímetros y solamente la risa de mi amigo, me hizo volver a la realidad. — Cállate, joder —musité y besé su frente divertido—, n

