Louis estaba sentado en un banco, cómodo. Me acerqué a él con rapidez y lo alcé. Su ojos se agrandaron y se pegó a mí, como si necesitará sentirme. Este gato, se había convertido en una parte importante de mi vida, ya no quería dejarlo ir, el día que muriera, sería el día en el que mi vida acabaría. O quizás entraré en un tristeza golosal. Nada era seguro. Solo que lo amaba. El día estaba por terminar. Tendría que irme con Thomas a su casa, al día siguiente. Buscar mi ropa y empezar a entrenar junto a él. No imaginaba como reaccionaria Walter, prometí que hablaríamos, sin embargo, no tenía ganas, mi salud mental decaía con suma rapidez. Me gustaba el olor de la naturaleza, podía sentarme, respirar y sentir el césped. En el parque, cuando caía el atardecer las personas se sentaban a obser

