Capítulo 1: El Descubrimiento
La lluvia golpeaba los cristales de la ventana de la biblioteca de la universidad, creando un ritmo constante que acompañaba los pensamientos acelerados de Ana mientras hojeaba los viejos libros de su abuelo. La luz de la lámpara apenas iluminaba su mesa, pero Ana apenas notaba el paso del tiempo. Estaba absorta en la tarea que había emprendido.
Encontrarse en la biblioteca a altas horas de la noche no era algo inusual para Ana, una estudiante de ingeniería con una pasión insaciable por los misterios de la ciencia. Pero esta noche era diferente. La carta que había encontrado entre los archivos de su abuelo, una nota cuidadosamente escrita con su caligrafía familiar, había encendido una chispa de curiosidad en su interior que no podía ignorar.
"Querida Ana", comenzaba la carta. "Si estás leyendo esto, significa que ha llegado el momento. Te he dejado un legado que podría cambiar el mundo. Sigue las pistas y encontrarás la verdad."
La intriga la había impulsado a sumergirse en los oscuros rincones de la biblioteca, desenterrando libros olvidados y notas empolvadas en busca de respuestas. Pero hasta ahora, todo lo que había encontrado eran fragmentos de información que parecían no tener sentido.
Sus ojos cansados se posaron en un antiguo tomo, titulado "Los Misterios del Universo", que su abuelo solía leerle cuando era niña. Lo abrió con cuidado, sintiendo el crujido de las páginas amarillentas bajo sus dedos. Una nota manuscrita llamó su atención en la página marcada con un viejo billete de tren.
"El tiempo es tu aliado y tu enemigo", decía la nota. "Encuentra la llave en el reloj de arena."
Ana frunció el ceño, tratando de comprender el significado detrás de las palabras enigmáticas. ¿Qué quería decir su abuelo con eso? ¿Y qué era esa "llave" a la que se refería?
Decidida a descifrar el mensaje, Ana se levantó de su silla y se dirigió hacia la sección de astronomía, donde recordaba haber visto un antiguo reloj de arena en exhibición. Mientras caminaba por los pasillos desiertos, una sensación de urgencia la invadió. Sabía que el tiempo no estaba de su lado.
Finalmente, llegó a la vitrina donde se encontraba el reloj de arena, cubierto de polvo y olvidado por el paso de los años. Sus manos temblaban mientras lo examinaba detenidamente, buscando cualquier indicio de la supuesta "llave" que su abuelo le había mencionado.
Fue entonces cuando lo vio: un pequeño compartimiento oculto en la base del reloj, apenas visible a simple vista. Con manos temblorosas, Ana lo abrió y sacó un diminuto pergamino enrollado.
Desenrollándolo con cuidado, sus ojos se llenaron de asombro al ver los símbolos y las letras minúsculas que adornaban el papel. Era un mapa, o al menos eso parecía, con coordenadas y referencias a lugares que Ana apenas reconocía.
Con el corazón latiendo con fuerza en el pecho, Ana guardó el pergamino en su bolsillo y se dispuso a descubrir el significado detrás de las misteriosas pistas que había encontrado. La carrera contra el tiempo acababa de comenzar.