Capítulo 1

4394 Palabras
La verdad, no sé cómo pasó. Tampoco sé cuándo empezó, pues dejé de entender el concepto del tiempo hace, valga la redundancia, un tiempo ya. Llevo vagando a través de esta profunda oscuridad, sin ver nada, por supuesto, no sé ante qué estoy ni lo que pueda estar. Y aún así no me detengo. Tal vez debería hacerlo. Realmente no sé qué debería hacer, pero al menos me gustaría llegar a algún lado, no importar cuál; solo eso pido. Ando ansioso de aunque sea tropezar con algo, tanto ansias como ansiedad, pues por un lado quiero encontrar más que un camino infinito, pero por el otro no quiero que aquello que encuentre me lastime. Pues sería francamente estúpido caminar tanto para acabar en la muerte. Y si esta es la forma en que todos morimos y vamos a mejor vida, pues qué aburrido. Pero tendría sentido, digo, ¿qué viene con la muerte? Oscuridad, y ¿dónde estoy? De nuevo, en la oscuridad. Y aunque no estoy en un túnel, supongo que voy camino a la luz. Solo sé que sigo caminando, a veces por subidas otras por bajadas, pero nunca con siquiera un muro que me impida ir más allá de… nada. En estos momentos, si hubiese tenido la oportunidad de conservar al menos un objeto de… aquel mundo que solía conocer como hogar; sería un reloj. Así al menos podría tener una falsa sensación del paso del tiempo y poder decir: “he caminado por tantas horas/días”. Sería impresionante para algunos contar que han caminado por una gran cantidad de días. Sí, sería grandioso. Llegar con alguien y decirle: “oye, ¿sabes? Acabó de caminar (yo que sé) cuarenta días seguidos, como lo hicieron algunos en ciertos relatos. ¿Cómo la ves?”, y que se sorprendan y me contesten: “Wow, ¡qué épico! Debió ser una locura”; y así, sería agradable. La verdad, no sé cómo sentirme respecto a esto, digo, ¿qué debería sentir? No siento cansancio, a pesar de no haber dejado de mover las piernas, no estoy cansado, bueno al menos eso supongo porque no he jadeado ni mostrado señales de debilidad muscular o algo por el estilo. Estoy, por loco que suene, normal, como si tal cosa pese a haber caminado tanto. Aunque puede que sea que he caminado por poco tiempo, después de todo, para este punto, ¿qué es mucho o poco tiempo? ¿Qué es algo infinito? ¿Qué es algo breve? Creo que no estoy listo para hacerme esas preguntas, o sea, cuál es el punto de formular preguntas si no puedo concebir respuestas. Solo quedo con la ansiedad de no saber una respuesta y la sensación de inutilidad por no poder manejar inquietudes. Ahora que lo pienso, cuántas cosas se pueden pensar en este estado, o sea, en soledad. Pues lo peor de todo es que no hay nadie más aquí. No hay nada, ni siquiera un animalito o algo así. Usualmente en una historia fantástica, hay un segundo participante, que suele animar las cosas o darle una razón al compañero de que deben salir. Pero ahora, ¿quién me motiva a buscar cómo salir? Solo soy yo caminando, y desde cierta perspectiva podría estar buscando una salida que ni sé si existe, pero desde otra, solo camino. Y como soy solo yo, no hay segundas opiniones y me tengo que quedar en el limbo entre ambas, pues no hay alguien más que me lo discuta o me haga elegir entre una u otra. Pero no, solo soy yo y la soledad. Me gustaría que la soledad tuviera una forma física. Que pudiera verla o algo, o sea, si tiene un nombre, ¿por qué no tendría un cuerpo? Claro, eso constaría en tener consciencia y sería un ser, y al hacer compañía a alguien, dejaría de ser soledad, y entonces no tendría sentido. Así que la soledad es… solo eso, soledad. La ausencia de compañía. Creo que ahora puedo decir que vivo entre la ausencia de cosas. Ausencia de luz, oscuridad; ausencia de compañía, soledad; ausencia de… todo, nada. Sería ausencia absoluta entonces, solo yo y este camino eterno. Aunque si no estoy flotando y en efecto camino, es porqué estoy sobre un suelo, lo cual es un “algo” a fin de cuentas. Pero si no lo veo, ¿cómo podría saber qué es? Esto es confuso, muy confuso, de verdad. ¿Cuánto daño puede hacer la soledad? ¿Cuánto puede resistir una persona aislada por completo? Claro, solo si no perdí ya la cabeza, la verdad es que no sé si es así. Digo, ¿qué podría mantenerme cuerdo aquí? No hay nada, solo hay un montón de nada. Eso suena contradictorio, quisiera tener una mejor manera de expresarlo, pero me temo que no la hay, y no puedo construir una nueva porqué no sé cómo romper las barreras de mi propio lenguaje. Otra cosa, todo esto que estoy contando, ¿lo digo en mi mente?, ¿o en voz alta? Es que ya no sé cómo diferenciar una de otra. No hay nadie conmigo para decirme si hablo en voz alta o si estoy callado. Aunque, realmente hay más razones para tener alguien conmigo, pues podría ayudarme a advertir si hay algo enfrente que me… Auch ―Dice tan fuerte que su voz hizo eco. Pero no lo nota―. Haga tropezar. Cielos, si iba a caerme, al menos podía esperar a que terminara mi lín… Espera, acabo de tropezarme. ¿Con qué fue? Debo ver con qué fue ―se agacha con la misión de palpar el suelo, buscando aquello que lo hizo caer. Al hacerlo, notó por primera vez la punzante frialdad del suelo, que recorrió su cuerpo en un escalofrío cual rayo de una tormenta―. Un momento, ¿cómo es que recién ahora me doy cuenta del frío del piso? ¿No llevo ya un rato caminando por él? ¿Si quiera tengo zapatos? ¿Y acaso no tengo pantalones? A ver ―se toca las rodillas, sin levantarse del suelo, encontrándolas y no siente tela― Oh, así que en efecto no tengo más ropa. Vaya, bueno, quién diría, Naturalmente sentiría pudor, pero no es cómo si alguien me viera. Aunque tampoco es cómodo estar d*****o. Espera, ¿estoy d*****o? ―Se inspecciona todo el cuerpo, viendo que su cuerpo no se sentía igual, no era que no tenía ropa, era que aquel tacto lo sentía como el de una silueta con masa―, bueno, no sé si lo estoy. Pero, tampoco me siento d*****o como tal, así que supongo que puedo estar tranquilo. Un momento, aún no encuentro aquello con lo tropecé. Aunque por su dureza, diría que fue una piedra, una grande. Buscaré un poco más ―retoma la inspección del suelo―. Es curioso que ahora mi propósito haya cambiado a buscar una piedra. Supongo que ya era hora de un cambio, solo caminar me estaba volviendo loco. ¿O me estaba volviendo sano? Yo que sé. Como sea, lo que en otros contextos sería una molestia, en este caso es la mejor de las señales. Es el indicador de que hay algo más que nada en este lugar. En otros contexto, sería una piedra en el zapato o una piedra que te hace tropezar, que fue mi caso pero aquí no es malo, pues la piedra no me está retrasando de ir a algún sitio o seguir un camino, pues no lo hay. Solo espero que no resulte que sí me interrumpiera. ¿Te imaginas? Que esté a punto de llegar y en su lugar busco una inútil piedra que me hizo caer y nada que me levanto. Qué cosas, ¿no crees? Un segundo, a quién le hablo, bah, qué importa, no hay nadie para juzgarme. Igual fingiré que hay alguien escuchando lo que digo, no pondré nombre porqué no te puedo ver, y no serás imaginario porqué serás tan real como yo quiero que seas. Solo serás alguien, cuyo propósito es escucharme. ¿De acuerdo? Ja, como si fueras a responder. Como sea, ¿dónde quedó esa piedra? Podrías ayudar eh, hacer más que solo escuchar. ¿Cómo? ¿Que no es lo que dije? ¿Que me contradigo? Quién dijo que tenías poder para hablar así. No respondas. ¿Qué dijiste? ¿Estás rezongando? Empiezo a extrañar la soledad. No, no no, espera, no te vayas. No lo dije en serio. Oye, vuelve. Oh, rayos (que no hay), lo arruiné. Se ha ido. Ni modo, a seguir solo, que nunca dejé de estarlo, pero como no hay nadie, elijo creer que dejé de estarlo por unos segundos, ni siquiera un minuto, hasta que lo arruiné. Eso es, y nadie puede contradecirme porqué… no hay nadie. Ahora te extraño. Aunque así como hice a alguien, puedo hacer otro alguien. Sï, eso, puedo hacerlo y así poner celos- nah, ni que esto fuera uno de esos momentos sin sentido de tv, solo para hacer una trama interesante. Aquí no hacemos eso. Aquí somos aburridos pues porqué no hay nada. Si, eso es mejor. Claro que sí. En fin, dónde estará esa piedra ―Se da cuenta que dejó de buscar y lo retoma de nuevo―, parece que la perdí. Demonios, bueno, ya qué ―se levanta, y empieza a caminar. A los pocos pasos, se tropieza de nuevo― ¡Ajá! Te pillé, estúpida piedra, caíste en el truco más viejo del mundo, tú, tonta ―se acerca para pillarla, pero ya no estaba―. Y ahora quedé como yo como el tonto. Me siento como si un estadio entero se hubiera burlado de mí, aunque no haya nadie, igual lo siento. Al menos aún conservo el sentido de la vergüenza. No sé si es bueno, la verdad. Como sea ―vuelve a caminar, y cada que daba cierta cantidad de pasos tropezaba con piedras que nunca estaban allí, o al menos no las veía, y si no las veía, no estaban―, estúpidas piedras que… desaparecen cuando las busco. Al menos no me duele, creo, espera, ¿qué era el dolor? ―Y al terminar la frase, siente una repentina punzada de dolor que lo tumba al suelo, pues venía de sus rodillas quienes llevaban rato sin mostrarse adoloridas, pero de pronto recordaron que tenían que avisar de daños y así lo hicieron―. Fueron los ¿10 minutos? Más largos de mi vida. Escoció bastante, eso me pasa por hablar. En fin, solo esperemos que no me caiga por un preci… ―y se cae por un precipicio. Como si el entorno le jugara bromas, las cosas se ajustaban para perturbarlo. Ahí estaba rodando cuesta abajo esta vez con dolor―. Nota mental ―dijo como pudo luego de terminar de caer―, no tentar al destino ―y tras decir eso, al alzar su vista, se topa con algo peculiar. Lo que parecía un pez gigante nadaba en la nada entre troncos que habían salido, pues, de la nada. Ahora había algo, y estaba frente a ello. Wow wow, ¿ahora de pronto aparece un bosque, niebla y un pez gigante? ¿En serio? ―El pez, que había estado navegando entre aquellos árboles, al notar la presencia del chico, se volvió hacía él y se detuvo en seco, agitando su aleta trasera como si así se mantuviera a flote a pesar de no ser agua―. Bueno, supongo que puedo presentarme. Me llamo Albert Minette, tengo… ¿35 años? No me acuerdo bien. Soy un guardia de seguridad… o solía serlo antes de que estuviera aquí… No importa, bueno, ehm… no sé qué más decir. Oye, no me mires. No, deja de mirarme. Mira para otra lado, ¿qué tanto me ves? ¿Tengo algo en la cara? Dime qué, quiero saber. Ah, claro, eres un pez, no puedes hablar. Jum, si acaso has una expresión ―el pez solo lo veía, sin más―. Así que solo te quedaras ahí, ¿eh? No, tú debes querer algo, pero la pregunta es qué. Espera, ¿por qué tus ojos brillan? Es la única fuente de luz aquí. Tengo rato sin ver una. Y claro, ahora que tú tienes luz, claramente se ve que hay todo un bosque del que no estaba enterado, que no iba a ver hasta que tú con tu luz lo hicieras aparecer. Espera, ¿tú lo hiciste aparecer porque eres un ente mágico habitante de este… bosque y con tu mágica luz eres un guardián y a la vez creador y todo es posible por ti? ¿O el bosque ya estaba aquí y tú solo apareciste? Supongo que nunca lo sabré. Aunque bueno, es genial por fin variar, ¿sabes? Tanto caminar me estaba cansando, no de los pies, sino mis ojos, se estaban aburriendo de no ver nada. Me pedían a gritos (no literalmente, los ojos no gritan, pero es para que entiendas el-; espera, porqué te explico esto, eres un pez flotante no parlante. Ash, no importa), que aunque sea imaginara algo pero no se me ocurría nada, solo hay más oscuridad, como si líneas o mantos negros cubrieran cualquier visión como un tipo de censura. En fin… ¿harás algo pronto? Digo, estoy agradecido de poder estar viendo cosas. pero… tampoco es agradable el cambio de caminata a reposo total. O sea, ¿te moverás o algo? ―a pesar de que sus ojos blancos y brillantes le bañaban de luz, él no se sentía ofuscado, de hecho, la sensación de aquella iluminación se le hacía satisfactoria. Entonces, el chico decidió acercarse, y con ello, la mirada del pez le seguía, moviendo el rango de luz cual linterna descubriendo así que habían piedras más adelante―. Vaya, piedras, nunca estuve tan contento de ver piedras. Las odiaba en las playas o los ríos, pero ahora son tipo… no lo sé, bananas cuando estás perdido en pleno bosque y estás harto de comer insectos y es el único fruto que aparece. Sí, eso, aunque… no puedo morder la piedra… Olvídalo. En fin, ahora que estoy más cerca, me doy cuenta de que eres un pez grande. Me gustaría poder decir o al menos saber qué especie de pez eres, pero la verdad es que no tengo ni la más mínima idea. Nunca me interesó realmente la biología marina. Nunca tenía tiempo porqué… No importa, a ver, pez (eso suena gracioso), ¿te mueves o qué? No me digas que nos quedar- hey, espera ―justo al decir eso, el pez se dio vuelta y empezó a avanzar hacía atrás. El chico se quedó parado viéndolo hasta que este se detuvo y giró la cabeza, como viendo le seguía―, oh, ¿quieres que te siga? ¿Me mostrarás el camino? ―en ello el chico se acerca, y el pez retoma su paso esquivando los árboles. El chico esta vez le seguía de cerca―. Y… ¿A dónde iremos? Digo, estoy feliz de ahora tener un destino (que no manejo yo) pero me gustaría saber qué camino estoy tomando. ¿No vas a decirme? ―el pez se giró en determinado momento, lo miró por unos segundos y luego retomó su curso. Era como si le hubiera dicho con la mirada: “¿En serio? ¿puedes callarte? Sé a dónde vamos, deja de fastidiar”; el chico entendió la indirecta―, uy, está bien, no te diré nada. Pero no te molesta que hable, ¿verdad? Ya tengo bastante con el silencio del lugar. Que ahora que lo pienso, cómo es que tú no emites ningún ruido, ni cuando tu aleta choca con un árbol suena algo. Mira, lo acabas de hacer, y nada. ¿Será que si yo lo hago suena? Déjame ver ―se detiene frente a un árbol (el pez no frenó) y lo golpeó esperando que retumbe el sonido, pero no fue así. Lo único que “escuchó” fue su mano tocar débilmente el árbol, pero no obtuvo nada más de eso―-. Eso responde mi preg- hey, espérame. Cielos, nadas rápido. Espera, ¿nadas?, o ¿flotas?, o... mejor no pienso eso, mejor dime ya a dónde vamos. Ah, cierto, perdón. No lo haré otra vez, es solo que todo esto me induce ansiedad. No, de hecho, tú me das ansiedad. Solo allí, nadando, sabiendo a dónde ir y yo no, flotando o lo que sea que hagas, tranquilo y yo no, seguramente sabiendo a dónde ir y yo no… Mejor pienso otra cosa, como… el hecho de que salieran un montón de árboles de pronto. Antes no había ninguno, ahora mira, estamos plagados por completo de un montón de árboles. Claro que solo estoy viendo los troncos y algunas ramas, ¿qué pasó con las hojas? ¿Acaso están muy arriba? ¿Los árboles son muy altos? ¿Se les cayeron las hojas? ¿Estoy en la simulación de un invierno? Mucha pregunta pero poca respuesta de tu parte. ¿Cómo seremos un equipo así? O sea, es un buen equipo, el chico que no sabe nada pregunta, y el pez flotante que seguramente sabe todo pero no lo dice responde. Es genial, digo, sería genial si tú de verdad respondieras. Solo sigues allí, dirigiéndote a quién sabe donde y yo aquí, preguntándome donde están las hojas de los árboles. Y si tienen hojas, ¿tendrán frutos? La curiosidad es demasiada, y si tú no me dirás nada, entonces iré yo mismo y... ―en eso, el pez vuelve a girar cual padre que vigila a su hijo para que no haga cosas estúpidas, y tras eso sigue avanzando―, fantástico, no me respondes nada pero tampoco me dejas ver por mi cuenta. Eso es injusto, ¿sabes? Debería poder saber, no sé nada de aquí, y tú lo sabes todo. No es justo ―se cruza de brazos, pero al poco tiempo deshace el gesto porqué tiene que seguir caminando―. Es incómodo caminar con los brazos cruzados. ¿Alguna vez lo has proba-… olvídalo, perdón, olvidé que eres... ¡Un pez gigante flotante sabelotodo que no me dice nada y solo nada a la nada! Al menos eso último sonó gracioso. ¿No lo crees? Claro, olvido que ¡no… respondes! Ni modo, solo queda seguir. Así que giramos, ahora vamos a la izquierda, Así es, es un gran cambio, claro que sí. Pero qué, hay más árboles, claro que sí. Oh, lo dije dos veces, discu- para qué me disculpo, de todos modos no te importa, ¿o sí? Nah claro que no, ¿o sí? Ay no sé, contigo es difícil saber. ¡Como no hablas! Creo que me volveré loco aún más contigo, digo, al menos antes era justificable porqué en efecto no había nada ni nadie, ahora estás tú, te hablo y ni siquiera sé si me escuchas. ¿Me escuchas? Ash, de verdad me das mucha ansiedad. Aunque creo que es por el hecho de que quiero que hables cuando es obvio que no puedes porqué eres un pinche pez gigante. Ash, perdón, es solo que… llevo mucho (¿o poco?) tiempo solo, y ya es bastante obvio que me está afectando un montón. Oye, ¿puedo subirme a tu lomo? ¿No? Bueno, disculpa. Solo creí que sería más rápido si me subía a ti, o al menos más cómodo. Si ya sé que no tengo ningún dolor por tanto caminar y al parecer no lo tendré ya que ni siquiera he jadeado; si, lo sé, no tenías que remarcarlo para que ¡todo el mundo lo pueda oír! Ja, como si hubiera alguien o algo más de mí o de... ti. Sí, claro, eso es lo bueno, sí. Como sea, por qué siento que he visto este mismo árbol varias veces. ¿No es el mismo? Como que no es el mismo, es el mismo, míralo, este se ve igual a este, y a este, y a este otro. ¡Todos lucen iguales! Oh, ya entendí el punto, olvídalo. Me pregunto qué tipo de árboles podrían ser. ¿Robles? ¿Acacias? ¿Abedules? Son los únicos tipos de árboles que recuerdo que haya visto, oye tú, pez sabio, ¿sabes qu-… cierto, no me vas a responder. En fin, igual creo que esto es más como ese tipo de árbol que salen en la jungla. Sí, sí, como en la jungla. ¿Sabes qué? Esto es como una jungla, o al menos una parte de ella. Falta explorar un poco más para terminar de comprobar. Pero tú no quieres explorar, ¿verdad? Solo quieres ir a quien solo tú sabe donde. ¿Cómo sé si me llevas a dónde quiero?, ¿o a otro lugar? Espera, ¿a dónde quiero ir yo? ¿La salida? ¿Cuál sería la salida de la oscuridad? ¡La luz! Claro, sí, quiero ir a la luz. Sí sí, eso. Ajá, ¿en qué estaba? Ah, sí, ¿cómo sé que me llevarás a la luz? (hablando de la luz ahora como la salida pero en plan de aquí y no para ir al descanso eterno, la muerte pues. Siempre dicen ver una luz y bueno van hacía allí. Pero en este contexto, cuando hablo de “luz”, no me refiero a eso sino a la salida. ¿Vale?, vale). Ah, ¿cómo sé que no me llevas a otro sitio? Ay no, la ansiedad, siento que no puedo con esto. Al menos no me estás mi- ―justo en ese momento, el pez le juega la broma y voltea a verlo por unos segundos y luego solo sigue.―, oh, ¡qué gracioso eres! Mira como me río, ja, ja, ja, ja; solo me das miedo. Espera, ¿me das miedo? Nah, solo eres un pez de seis veces mi tamaño, que podrías acabar conmigo de muchas maneras… hasta comerme puedes y quién solo tú sabes qué más; oh dios, ¡Si te tengo miedo! Espera, ni siquiera reaccionas ―suspira―, supongo que siendo así no tienes intención alguna de lastimarme. Vale, eso me reconforta. Solo me estás llevando a equis sitio donde sea prudente asesinarme y así comerme porqué llevas mucho tiempo sin comer y ahora mismo soy tu almuerzo que oportunamente pasó y… y… nah, solo soy paranoico, si de verdad querrías comerme o matarme ya lo habrías hecho... ¿verdad? Me sigue desesperando que no puedas hablar, me das mucha ansiedad; ¿ya lo he dicho? Creo que sí, no importa, lo digo de nuevo, ¡Me das ansiedad! Sí, ja, ja, toma eso. Tú cosa flotante gigante otorgadora de ansiedad, máquina fabrica desesperación. Sí, eso es lo que quieres. Una… Vaya, ¿a qué he tenido que llegar para ponerme a insultar un pez gigante que de hecho me está ayudando? Supongo que el que no pueda hablar (por ende tampoco juzgarme ni quejarse) me ayuda a descargar aquella rabia que él mismo me causó. ¿Que no es eso tóxico? Aunque, bueno, no he tenido relaciones tóxicas desde… eh no importa; como sea, quiero disculparme por lo de hace rato. No sé si estás ofendido o algo, pero igual pido perdón, no debí decirlo. Ahora. cambiando de tema, no me había fijado bien en la niebla, mira nada más como nos envuelve. Casi parece luz, me deja ver que hay árboles más allá de donde tu luz llega. ¿No es eso curioso? Bueno, más bien agradable y útil, digo, ayuda a ver qué más allá. Más allá… me pregunto qué habrá más allá. Ya sé que no iremos para allá, pero, igual cierta parte de mí me hacer querer ir para allá, pero la otra quiere ir a la luz y seguirte… Vaya dilema, no sé qué decisión tomar. Supongo que te seguiré. Sí, eso es mejor. Claro. Oye, no me he fijado, ¿siguen habiendo piedras como las del inicio? ―se pone a inspeccionar alrededor en busca de piedras, topándose con varias, pero en eso recuerda algo―, pues sí que hay, aunque son piedras normales, la primera que vi tenía un extraño dibujo en ella. Como runas, creo, obviamente no identificó qué runas, pero si identifico que eran runas, al menos. Supongo que es mejor que no saber que eran runas. Aunque ahora me pregunto cómo es que sé que eran runas. Pero bueno, mejor no me hago preguntas que no me sabré responder y que tú tampoco me vas a contestar. Jum debe haber algo más en lo que pueda fijar mi atención, como por ejemplo… ¡El movimiento de tu cola! Claro, no me había dado cuenta antes, es tan...hipnótico la forma en que nadas por el aire. Izquierda, derecha, izquierda, derecha. Como si de verdad estuvieras en el agua, pero no, no lo estás y lo sé porqué yo siento que no lo estoy y estoy pasando por el mismo sitio que tú y no siento agua. ¿O acaso ya olvidé cómo se sentía el agua? Cierto que leí una vez que los peces no ven el agua pero sí el aire, así como nosotros vemos el agua pero no el aire. Aunque, ¿qué verías tú en dado caso? Digo, eres un pez flotando/nadando en el aire. ¿Ves algo? ¿O ves lo mismo que yo? Creo que ves lo mismo que yo, si, eso tiene sentido, supongo. Aunque sigo con la duda de si estoy en una especie de mar, que ahora que lo pienso no tiene sentido por los árboles… teoría descartada. Espera, ¿qué es eso?  ¡Es un lago! No puede ser, es un lago y creo que se conecta con una especie de arroyo. Tengo que ir, pero… el pez… jum, no me está mirando, y no creo que se de cuenta realmente si no estoy… entonces solo... ―de puntillas empezó a desviarse, se dirigió al lago mientras el pez no se volvió ni nada, pareció no darse cuenta en lo absoluto de que el chico ya no le seguía. Cuando estuvo algo lejos, anduvo normal hasta llegar a la punta del lago―.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR