Habían transcurrido dos años en los que Seth había salido de la cárcel, ahora su nombre era “Terrence”, pero prefería que le llamaran “El conserje”, porque su nuevo nombre le daba asco. Seth regresó a su antigua ciudad, esa donde había conocido a Jared, y durante todo ese tiempo, su vida en el exterior era completamente turbia, ya que aunque se encontraba en libertad, se había convertido en el verdugo sanguinario, de aquel hombre que le encantaba torturar y asesinar de forma horrible a sus víctimas. Seth era el encargado de hacer aquello, un trabajo que él odiaba hacer pero tenía que, porque de lo contrario, terminaría nuevamente en la cárcel, donde le esperaba Giuseppe, o posiblemente le esperaba la muerte que, aunque todos los días estaba frente a ella, no deseaba que esta se lo lleva

