Ya habían pasado dos días desde el inicio de mi trabajo y junto con mis compañeros de trabajo, por fin habíamos podido organizarnos. Ya teníamos todo ahora empezar nuestro trabajo normal, que empezaba a ser más difícil de lo que creía. Esa misma noche empezábamos a llamar a los contactos y eran cientos de ellos, en diferentes zonas de la ciudad y continuamente, los que estaban fuera. No sabía cómo había hecho la antigua secretaria para manejar a tantas personas, pero por fortuna, llamábamos a jefes, como él hombre que nos reclutó y ellos se encargaban del resto. Ya habíamos faltado tres días a clase, por lo que no tuve opción que decidir regresar, después de visitar a mi abuelo en el hospital. Mientras iba ingresando a su habitación, ví que me llegó una notificación de Telegram. Se tra

