—¿Vamos a ir al gimnasio hoy? —preguntó Evan, después de que fui a su salón a acompañarlo de allí al entrenamiento en el estadio. —No lo sé, tuve una larga noche —dije y enredé mi brazo en el suyo, suspirando. —¿Hablas del nuevo trabajo? —asentí—. ¿No es peligroso que termines tan tarde?, te dije que podía irte a recoger a cualquier y el idiota del saliente tuyo también debería de servir de algo —rodé los ojos. —Hace días no lo veo. —Por que me estás evitando —respondió alguien detrás de nosotros y sabía que se trataba de la persona de la que hablábamos. —Kyllian. —Hasta que por fin nos conocemos —dijo Evan, poniéndose delante de mi, evitando mi paso. El castaño se extraño de que el peli rojo se le enfrentara de ese modo, como si fuese algun especie de guardia o algo por el estilo—.

