—Por eso. Yo no tengo el derecho de enojarme, por qué no somos nada y me temo que voy a terminar por darle una paliza si lo sigo viendo detrás de ti como un salvaje —se cruzó de brazos, mostrando que estaba evidentemente enojado. —No voy a darle el gusto a nadie, voy a esperar que se canse —terminé de decir y salí de la biblioteca después de haber estado allí metidos alrededor de veinte minutos. •••••••• Caminamos a la misma hora de siempre, hacia el gimnasio donde teníamos la membresía, mientras que Evan me cuestionaba el por qué no había ido a su entrenamiento después de hablar con Kyllian. Estaba claro que Evan no era el mejor conociendo a los hombres que me rodeaban, era un poco celoso, empezando por qué en el pasado sufrí demasiado por haber sido demasiado ingenua y él lo sabía.

