Me acerqué a una de las habitaciones que estaba vacía, ya que en el letrero decía disponible, solo por qué quería ver que tenía. No me molestaba en absoluto que hubiesen sonidos inundando mis oídos, por qué estaba cuerda y aunque él estar ahí podía mal interpretar las cosas, tenía alrededor de veinte minutos más de descanso. Me encontré con un espacio pequeño, diría que la mitad de una habitación normal, donde solo se encontraba la cama grande, en el techo y las paredes habían amarraderas, para atar allí a la persona de diferentes maneras posibles. La luz era tenue, no oscura, pero se ambientaba al momento y la temperatura era más cálida, no tan fría. Había un pequeño armario a su costado blanco, donde me sorprendí en cuanto abrí los cajones. Había condones cerrados, consoladores y t

