Bajé a ver al barman que conocía para pedir un cóctel que fuese fuerte, esta vez no me iba a detener a pensar en que no podría beber alcohol, por qué de verdad la necesitaba y no tenía opción de escapar. Era el único trabajo donde me habían aceptado y me gustaba ejercerlo, a pesar de que su horario era poco habitual, pero los cargos nocturnos eran una locura y no podía desaprovechar una oportunidad por dignidad. Se trataba de poner en riesgo la vida de mi abuelo y su salud, si no había nadie más que pudiese responder por él, ya que una de sus hijas no trabajaba más que ocasionalmente y la otra vivía mantenida por su esposo narcisista/psicópata. Estaba claro que él no era mi responsabilidad, ya que ni siquiera era su hija, pero mi corazón jamás podría abandonar a un ser tan maravilloso qu

