Caminé con pasos decididos hacia el gimnasio después de que mi mejor amigo me hubiese dicho que iba a demorarse en llegar, ya que se había alargado el entrenamiento con sus compañeros en la universidad, por lo que me pidió adelantarme y hacer la rutina que yo quisiese sin tenerlo a él ahí encima molestándome por cualquier error. Ya había pasado media hora desde que él me había avisado, por lo que imaginaba que no iba a tardar, mientras que yo pasaba la tarjeta que tenía. Particularmente hoy me parecía un poco extraño el lugar, ya que a pesar de ser un lugar central no veía personas alrededor o mucho movimiento. Casi nunca estaba siendo vigilado por un guardia en la puerta, ya que habían sensores y estaba el hecho de que sin la tarjeta no se abrían las puertas, por lo que no noté nada

