—¿Que carajos? —quejé en medio de mi conmoción. —Quédese abajo —ordenó Carter impulsandose hacía arriba con sus brazos. Cuando me di cuenta, él tenía un arma en las manos y estaba vigilando a todos lados. —¿Que pasa?, ¿Carter? —Silencio —me miró de reojo por un segundo y se acercó a su auto, pero entonces un disparó apareció de la nada y casi cayó en mis piernas. El se ocultó y yo con un grito de sorpresa me eché para atrás, hasta ocultarme en un muro. —¡¿Que está pasando?! —cuestioné atónita, viendo el hueco que había dejado la bala y lo cerca que había estado de mi cuerpo. Mi respiración se agitó y enseguida comencé a tener pánico, el terror de morir se subió por cada partícula de mi cuerpo. —Amy, escucheme bien —habló Carter, pero yo no parecía muy consciente en ese momento.

