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1144 Palabras

Después del extraño e irrefutable encuentro con Axel, donde por un momento sentí que una a desfallecer en sus brazos, volví a casa tal y como me había ordenado él. No fue si no encerrarme para perder la cabeza y darme cuenta de la locura que había hecho, del error que había cometido. Si Madow se enteraba que había tenido sexo con su hermano, después de él haber insistido tanto en tenerme, me temía cualquier reacción; me temía despertar una bestia y salir perjudicada por algo como eso. Me puse ropa holgada y un abrigo cuello de tortuga para evitar que mi tía me viese las marcas y comenzase a preguntar descaradamente, pero olvidé por completo la mordida que tenía en la mandíbula y ese fue el colapso. —¿Que te pasó ahí?, ¿Quien te mordió? —cuestionó mi tía con un cigarrillo en la mano

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