No era fácil. Era la parte más difícil de su carrera. Tener que lidiar con los sentimientos de familiares de pacientes que fallecían, era lo peor, pero tener que decirle a los padres de una pequeña, que la vida de su hija estaba condenada a finalizar sin siquiera haber comenzado a plenitud, era una completa mierda. Desde que tenía uso de razón, Ralph demostró un repudio absoluto hacia el cáncer, pues tuvo que ver morir a su abuela, víctima de un adenocarcinoma en el colon. Y tal acontecimiento lo marcó de por vida y fue lo que lo motivó a estudiar medicina. Durante los primeros años de estudio, contempló la idea de dedicar su vida al estudio de dicha enfermedad, haciendo cuanto curso, especialidad y doctorado estuviera a su alcance, pero a mitad de la carrera, se sintió seducido por la pe

